Lo dicho: ante un entorno internacional cambiante y desafiante, el régimen está optando por el peor de los caminos: la radicalización.
No es sólo retórica: es profunda y alarmante.
Hubo cuatro muestras de radicalización e ilegalidad, de atropello y de abuso arrogante.
El primero: el recorte de pensiones a servidores públicos afecta la estabilidad de miles de personas y familias. Destroza la vejez de personas que trabajaron y que planearon su retiro con base en condiciones que pensaron ciertas y estables.
Fueron condiciones contractuales que hoy son despreciadas por el Estado. Son derechos adquiridos que hoy son basura. Es la aplicación retroactiva de la ley que desgarra la autoestima y descarrila los últimos días de miles de familias.
Se hace porque ya no hay forma de defenderse. El Poder Judicial fue devastado y nadie se atreverá a hacer respetar los principios jurídicos elementales.
Se hace dolosamente. Primero porque topa las pensiones en la mitad de los que percibe la jefa del Ejecutivo, quien recibe su salario íntegro y no posee gastos.
Pero también, porque sólo se dirige a trabajadores de confianza y excluye a los sindicalizados: la base de voto de Morena. La reforma abusiva contra trabajadores de confianza ahorrará, dicen, 5 mil millones de pesos. El pasivo laboral de Pemex se estima en 1.3 billones de pesos. La productividad de los 157 mil empleados de Pemex es de algo más de 9 barriles de petróleo producidos por empleado. Saudi Aramco, una petrolera de grandes ligas, produce casi 10 veces más petróleo con la mitad de empleados. Productividad de Aramco: casi 170 barriles por empleado.
Ahí está el gran ahorro.
El oficialismo excluyó a los suyos. No tocó al poder judicial ni a otros islotes de aliados. ¿Hubo excesos? Claro. Pero una uña enterrada la tiraron amputando el pie.
No hay ahorro. No hay lógica. No hay respeto a la vejez.
Hay abuso.
Segundo ejemplo. La SCJN avaló el congelamiento de cuentas sin orden judicial. Una barbaridad que expone a la ciudadanía a la indefensión. Con indicios creíbles (lo que eso sea) de lavado o terrorismo, se podrá privar de su dinero a cualquier persona.
Tercer ejemplo: Hacienda podrá autorizar ahora proyectos sin suficiencia presupuestal. ¿Qué significa? Que van a contratar empresas sin garantía de pago. Ya con garantía, Pemex debe más de 430 mil millones de pesos a empresas y CFE más de 65 mil. Cientos han quebrado. Ahora viene un verdadero tsunami.
Cuarto ejemplo: negar la autoridad y solvencia de la ONU sobre un tema que es un drama cotidiano e indignante: los desaparecidos. La respuesta del gobierno ha sido de espanto. Dice que el Comité de la ONU no ha tomado los últimos datos. Falso. Sí lo hizo, pero, además, los datos oficiales son patéticos: el número de desaparecidos se disparó de 7,258 en 2018 a 14,051 en 2025. Este conflicto será una larga noche. Dilatada y costosa, porque se extenderá e inflamará la indignación de un país harto de injusticia e impunidad.
El régimen está siguiendo la receta del Foro de São Paulo. La misma de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Perú y un penoso etcétera.
Atrincherarse en sus islotes de poder y usar los recursos públicos para financiar su permanencia. Por eso se ha duplicado la deuda —20 billones de pesos— y se ha sentado en las bayonetas.
La resistencia debe empezar ya.
O millones despiertan, o será demasiado tarde.
@fvazquezrig

