Estados Unidos ha adoptado una deriva imperialista en la que ha dejado de justificar sus amenazas e intervenciones, actuando al margen del derecho internacional y presumiendo abiertamente sus acciones y los intereses que las motivan. En ese contexto, los medios de comunicación, las redes, y de manera creciente la Inteligencia Artificial, se consolidan como actores relevantes, al moldear los debates públicos y fijar narrativas que contribuyen a normalizar una dinámica acelerada de violaciones a los derechos, evidenciando la erosión de los principios fundamentales que sostienen el orden mundial.
La reciente intervención militar en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro se suma a amenazas directas contra la soberanía de Colombia y Cuba, propuestas sobre el control de territorios como Groenlandia y el Canal de Panamá, y a advertencias reiteradas de intervención militar en México bajo el pretexto del combate a los cárteles, designados como terroristas por EE.UU.
Mientras tanto, en México la vida cotidiana transcurre bajo la sombra constante de esta amenaza. Su reiteración ha sido banalizada hasta el extremo: la administración de Trump y su gabinete la presentan con frívola insistencia, mientras que la presidenta Sheinbaum la descarta categóricamente con el argumento de la soberanía nacional, como si eso pudiera contener a un poder que opera sin restricciones ni contrapesos. La ciudadanía, por su parte, convive con esta amenaza con una mezcla de atención y pasividad, como quien espera a Godot.
Es imposible determinar si la amenaza de intervención estadounidense es parte de la campaña permanente de Trump frente a su electorado, si busca presionar a México para acelerar la agenda de seguridad “compartida”, condicionar la aceptación de un rol activo de tropas o agentes de inteligencia en el territorio nacional, o si llevará a una acción unilateral e ilegítima cuyas consecuencias serían imprevisibles.
De manera visible, tanto Trump como Sheinbaum han privilegiado la construcción de su imagen ante sus respectivas audiencias, eludiendo confrontar la gravedad real de la amenaza. A puerta cerrada, sin embargo, fuentes señalan la existencia de acuerdos preliminares entre ambos gobiernos para coordinar la detención de criminales de alto perfil asociados al fentanilo, con una estrategia que eventualmente iría por actores políticos vinculados al narcotráfico, incluidos gobernadores en funciones y miembros del Ejército.
Mientras en otros casos no se molesta en dar pretextos, con México Trump respalda su amenaza en supuestos argumentos de seguridad, como el riesgo del fentanilo. Al respecto, la CDC informa que en los 12 meses que concluyeron en agosto de 2025, se registraron unas 73 mil muertes por sobredosis, lo que supone una caída de cerca del 21% en comparación con las 92 mil muertes del año anterior.
Paralelamente, en el ámbito interno, Trump libra otras batallas para consolidar su hegemonía. A las tensiones sobre los límites del poder presidencial para emplear la fuerza militar sin autorización del Congreso se suman los conflictos entre la ciudadanía y los agentes federales. La violencia institucional del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha trascendido a las comunidades migrantes, afectando a sectores cada vez más amplios de la sociedad estadounidense y generando un descontento creciente que se refleja en protestas que se multiplican en todos los estados del país.
Los hechos recientes muestran la implementación de la nueva estrategia de seguridad nacional propuesta por el gobierno de Trump, bajo la cual toda la región funciona como zona de contención estratégica, normalizando la presión sobre actores soberanos. México, por su ubicación, actúa como muro migratorio y de seguridad, y enfrenta coerciones políticas, económicas y comerciales que limitan su autonomía, situándolo en una creciente subordinación de facto frente a Washington.
En estos tiempos inciertos, nadie puede asegurar ni descartar una intervención militar en México. Lo ocurrido en Venezuela demuestra que, por absurda que parezca, cualquier amenaza es posible en la era de Trump.
@EuniceRendon

