Con tan solo mencionar los nombres de Naoya Inoue y Junto Nakatani, vienen a la mente dos de los más grandes guerreros y peligrosos peleadores en toda la historia del boxeo del : “El Monstruo” y “El Big Bang”.

Con 32 victorias y 27 nocauts, Inoue ocupa un peldaño en la cima de los tres mejores peleadores libra por libra del planeta. El nipón se codea con Usyk y Crawford en lo más alto de las clasificaciones mundiales que definen al mejor peleador del mundo.

Ubicado entre los diez mejores peleadores libra por libra, Nakatani es, al igual que Inoue, un peleador invicto y pegador que también sabe lo que es reinar en diferentes divisiones de peso. Su récord de 32-0 y 24 nocauts define a la perfección lo que es “El Big Bang”: un temerario samurái.

El 27 de diciembre, la mesa estaba puesta para Inoue y Nakatani. Todo estaba preparado para que fuera una fiesta japonesa y allanar el camino para que dos de los más grandes peleadores de Japón se enfrentaran en este recién nacido 2026, pero no contaban con el corazón de Picasso y Hernández.

Aún con 20-0 y 18 nocauts, Sebastián LoganHernández era un peleador desconocido para muchos previo a enfrentar a Nakatani. Yo supe de él por medio de Fernando Fernández, entrenador del tijuanense, pero luego del 27 de diciembre, el mundo del boxeo lo conoció. “Logan” puso en predicamentos a Nakatani, y no solamente puso en alto el nombre de México, también desnudó y lastimó al nipón.

En el caso de Alan David ReyPicasso, nunca antes vi tanto pesimismo y malos deseos hacia un peleador mexicano. La prensa mexicana en general y un sector de aficionados pronosticaban un nocaut temprano del capitalino; nunca creyeron en él. Picasso llegaba invicto, con marca de 32-0-1 y 17 nocauts, y con una preparación bestial.

Recuerdo haber mencionado en la previa que deberíamos darle el beneficio de la duda al chamaco universitario, incluso a pesar de ir muy abajo en las apuestas. Picasso no solamente aguantó de manera estoica los doce rounds ante Inoue, incluso llegó a conectar en algunas ocasiones al “Monstruo” más temido del boxeo, pero la pegada no es la mejor herramienta de Alan David.

Al final, un joven de 25 años, contra todo pronóstico, se le paró de frente a Inoue y lo llevó a la distancia de manera heroica. Inoue había noqueado a 27 de sus rivales y Picasso no quiso ser el número 28.

La historia recordará a dos mexicanos que llevaron “al matadero” y que le demostraron al mundo entero que a un mexicano no lo puedes dar por muerto antes de una pelea.

Nunca olviden que los mexicanos tenemos mucha yema, clara y cascarón, y que desayunamos huevos a la mexicana.

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