El 27 de mayo pasado, la Cancillería recibió una comunicación con un escudo en la parte superior, y abajo en letras "Embajada de SUDAFRICA México" con el siguiente texto: La Embajada de la República de SudÁfrica en México saluda atentamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores - Dirección de Protocolo - y tiene el honor de informar que, debido a circunstancias imprevistas e inevitables, Su Excelencia el Sr. Matamela Ramaphosa, Presidente de la República de Sudáfrica, lamentablemente ya no podrá viajar a México para asistir a la Ceremonia de Apertura y el partido inaugural de la Copia Mundial de la FIFA entre SudÁfrica y México. El Gobierno de SudÁfrica desea expresar su sincero agradecimiento a la Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Su Excelencia, la Dra. Claudia Scheimbaum Pardo, por la amable invitación extendida a Su Excelencia el Presidente Ramaphosa..." (negritas en la carta).
No es difícil entender la cancelación del jefe de Estado de ese entrañable país, donde Nelson Mandela (Madiba -el abuelo) liberó a la Sudáfrica negra del terrible y humillante régimen racista del apartheid, para asistir a la inauguración y primer partido donde juega su equipo la semana entrante, si la anfitriona del singular evento, la presidenta Sheinbaum anunció que no asistiría al estadio Banorte, y ya donó su boleto a la niña Yolett Cervantes (21 años) de la comunidad indígena de El Carril, municipio de Tlaquilpa, en la sierra de Veracruz.
Aplaudo que una humilde niña de una comunidad indígena, que jamás habría tenido la oportunidad de estar en el acto inaugural de la gesta mundialista en el estadio y presenciar el primer partido, haga su sueño realidad, pero bien podría entrar de la mano de la presidentA al inmueble, acompañándola a hacer la inauguración, en su calidad de jefa del Estado del país sede y anfitrión del evento, y ambas apoyar a nuestra Selección Nacional. No se pretenda hacer de la donación del boleto a una niña para que asista al evento, la excusa para no ir al coloso de Santa Úrsula, pues no creo que la FIFA, o a quien corresponda organizar el acto inaugural en ese estadio, le regatearan otro asiento a la presidentA para su invitada.
El Universal Responde
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El Mundial no es cualquier torneo, se trata del mayor certamen deportivo global del futbol que recibe la mayor atención del mundo entero, incluso más que las Olimpiadas.
Me pregunto si Rommel Pacheco, Director General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), hizo su tarea de asesorar a quien lo designó en el cargo, para recordarle: 1)Que el país que ella preside, México, es miembro de la FIFA desde 1929, esto es, hace ya casi ¡100 años!; b)Que hemos sido sede del mundial en dos ocasiones anteriores, una en 1970 y en 1986, cuando ganaron dos equipos latinoamericanos respectivamente Brasil (con Pelé) y Argentina (con Maradona "de la mano de Dios"); 3) Que esta es la 3a ocasión que México es país sede, compartida con nuestros dos socios comerciales, EEUU y Canadá, con quienes estamos cerca de iniciar negociaciones para el T-MEC (¿Qué pensarán Trump y Carney de su ausencia en el acto inaugural en el estadio, sobre todo después de que estuvo con ambos en WDC hace unos meses?; 4) Que con las ediciones mundialistas de 1970, 1986 y ahora 2026, México se convierte en el primer y único país en la historia de este certamen, de ser sede de la copa Mundial de la FIFA en tres ocasiones (Italia, Francia, Alemania y Brasil 2 veces); 5) Que en esta edición de la copa participan equipos de 48 países de los 4 continentes frente a tan sólo 16 en 1970 y el acto inaugural del 11 de junio es para todo el certamen de la Copa FIFA y no sólo el partido México vs Sudáfrica?
La ausencia de la presidentA Sheinbaum en el estadio Banorte el 11 de junio para declarar inaugurado la copa Mundial de futbol y atender el primer partido de México en su estadio, es un múltiple desaire:
1) A México como país sede que solicitó y le fue concedida la anfitrionía compartida por la FIFA ; 2) A las y los mexican@s, sobre todo miles de niños y jóvenes enamorad@s del futbol que lo practican todo el tiempo, incluyendo desde luego a l@s muchach@s indígenas, apasionados de este deporte; 3) Específicamente al presidente de Sudáfrica, (país amigo y hermano por las causas de Mandela), Sr. Ramaphosa, (y por lo tanto a su pueblo), a quien se extendió una invitación formal para asistir a un evento mundial, donde juega su equipo, para luego informarle que su anfitriona no estará presente, estando dispuesto a recorrer 14,600km con 20 horas de vuelo directo desde Johannesburgo; 4) A los demás jefes de Estado, y aficionados especialmente de los países que tienen equipos participando en el torneo, que seguramente estarán atentos al acto inaugural en México, destacadamente EU y Canadá; 5) Desde luego a la FIFA. ¿Dónde estará Gianni Infantino, su presidente, en el Zócalo con la presidentA de México, o en el estadio seleccionado el lugar sede, para el acto inaugural de todo el certamen mundial?; 6) A nuestra Selección Nacional que apoyamos miles de mexican@s.
Si la decisión de no ir al estadio es por los antecedentes de las rechiflas a Díaz Ordáz en 1970 y a De la Madrid en 1986 cuando inauguraron la copa en el Azteca, cabe recordarle a la presidentA que al primero fue después del 68 y la masacre de Tlaltelolco y al segundo después del sismo de 1985, ¿podían esperar aplausos los respectivos mandatarios? En cambio, la Dra. Sheinbaum nos reitera una popularidad superior al 70% de su gobierno, para el pueblo, del pueblo y con el pueblo. ¿No es pueblo el que acudirá al estadio Banorte?
Sobre todo, después del discurso del pasado domingo en el monumento a la Revolución, la inauguración del mundial es ocasión de demostrarle a México y al mundo, que su jefa de Estado da la cara, está presente e inaugura el certamen en representación de su país y su pueblo, desde el sitial escogido para el evento y acompaña a su equipo en su primer partido. ¿O acaso la inauguración y el acompañamiento a la Selección Nacional será a control remoto desde el Zócalo en un escenario protegido?
Es una pena que mientras los mandatarios de otros países apoyen a sus equipos dispuestos a recorrer enormes distancias, para estar presentes en sus partidos, en México, nuestra Selección Nacional no cuente con la presencia y soporte de su presidentA en los estadios donde radica, en los que enfrentará a otros equipos representando al futbol mexicano.
Docente/investigador en la UNAM
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