Qué coincidencia tan lamentable que en el contexto de la crisis por las víctimas de desaparición forzada –que vuelve a ser foco de atención por el caso de Teuchitlán–, el Museo Casa de la Memoria Indómita, un recinto que aborda este tema, esté operando sin fondos y con riesgo de cerrar porque la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México no ha tenido tiempo para evaluar su propuesta y aprobarle un presupuesto para este año. El museo no sólo es ignorado por el gobierno local, la Comisión Nacional de Derechos Humanos tampoco se ha pronunciado sobre el abandono al museo que alberga el archivo del Comité ¡Eureka!, fundado por madres buscadoras, entre ellas Rosario Ibarra de Piedra, en los años 70… ya ni porque la hija de la activista hoy está al frente de la CNDH...
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Broncas en el ensayo de Lady Macbeth
El viernes pasado fue el ensayo para prensa de Lady Macbeth de Mtsensk, de Shostakóvich, bajo la dirección de Marcelo Lombardero, titular de la Compañía Nacional de Ópera. Parece que esta Lady Macbeth, que se venía prometiendo desde los tiempos de María Katzarava, la anterior directora, no dejará de dar sorpresas. Nos cuentan que en este ensayo especial hubo varios encontronazos; el primero, con el periodista Mauricio Rábago Palafox; dicen que Lombardero fue muy agresivo con Rábago porque no tomó nada bien que el periodista lo criticara por no iniciar su gestión con una ópera, sino con la sinfonía Romeo y Julieta, de Hector Berlioz. Fue tan grave la cosa que parecía que iban a llegar a los golpes y hasta el crítico musical Gerardo Kleinburg intentó persuadir a Lombardero para que no siguiera con la discusión. El segundo encontronazo fue con Francisco Méndez Padilla, quien ha trabajado en el supertitulaje de otras óperas del INBAL. Nos cuentan que para Lady Macbeth, Lombardero se puso demasiado necio con su propio supertitulaje, el cual tiene cientos y cientos de letreros más, haciendo muy cansada la experiencia del espectador, sin querer reconocer que funcionaba mejor el trabajo de Méndez Padilla. Pues vaya que salió bravo con Marcelo. A ver si sus sobreactuaciones no terminan por abreviar su estancia en la compañía. Al tiempo...
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