Morena, el partido que hace apenas unos meses parecía imbatible, hoy enfrenta una serie de crisis focalizadas que ya no pueden esconderse con llamados abstractos a la unidad. Su principal fundador y amalgama está distanciado. El retiro está pasando factura. Lo que antes se presentaba como una cohesión ideológica, hoy es una cascada de fracturas, choques y conflictos internos que erosionan la credibilidad en varios estados donde el próximo año se definirá el mapa político nacional.
De acuerdo con consejeros nacionales que hablaron para esta columna, el mayor problema que tienen identificado es la ambición por el poder. Campeche es el mejor ejemplo. Al menos 10 de 16 legisladores rompieron con la gobernadora morenista Layda Sansores. La falta de diálogo, las decisiones unilaterales y un estilo autoritario terminó por reventar. La lucha no es con la inexistente oposición sino con aliados que sienten que el partido ya no escucha.
En Jalisco, la detención del alcalde morenista de Tequila, Diego Rivera, acusado de liderar un esquema de extorsión y nexos con el Cártel Jalisco Nueva Generación, sacudió a las estructuras locales. Comerciantes, líderes ambulantes, profesores de la zona e incluso líderes religiosos que forman parte del partido se acercaron por distintas vías a las cabezas a nivel estatal, pero éstas no quisieron escuchar las alertas desde hace por lo menos dos años. Al final y ya con comprometedores videos en mano que estaban a punto de tocar a la luz, en el gabinete de seguridad tomaron la decisión de “sacrificar” al alcalde. La presidenta Sheinbaum puso el pecho al asegurar que ningún partido político y menos el de ella podía ser paraguas para delinquir, pero eso deja ver la realidad: Morena no logró ni prevenir ni contener la entrada de un personaje ampliamente conocido. ¿O sí, pero lo dejaron pasar porque convenía?
Otro caso es Baja California, escenario del duro regaño público por parte de la Presidenta a líderes y legisladores locales que le pidieron una fotografía. Lejos de motivarlos, la escena conocida a nivel nacional avivó los rencores por el abandono del gobierno federal al estado. Uno de los reprendidos me asegura que la alcaldesa de San Quintín, Miriam Cano, había buscado una reunión desde hace meses con alguna autoridad de peso en el gabinete y solo encontró rechazo.
Michoacán y Veracruz son otros ejemplos. En el primero, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla está haciendo todo lo que está en sus manos para mermar el avance del senador Raúl Morón como candidato. En el segundo, las estructuras del exgobernador Cuitláhuac García tienen órdenes de no operar para la causa de la gobernadora Rocío Nahle, sino para el PT.
A esto hay que sumar que la reforma electoral está atorada. El Partido Verde y el Partido del Trabajo doblaron a Morena en el tema de los plurinominales con una amenaza de matemáticas simples: sin nosotros no les alcanza. Ya no cabe basura bajo el tapete y apenas va un año sin el que se encargaba de devorarla y digerirla.
Stent:
Hay otro alcalde extorsionador y no es el de Tequila. Éste es panista y está en la Benito Juárez. Disfrazando contratos de donación, exige camionetas nuevas para destinarlas como patrullas. Un importante club social ya fue víctima, igual que varios empresarios que están en la zona y que han visto sus negocios clausurados por negarse. El pleito con el América, que incluso implicó la cancelación de un partido en el estadio de Ciudad de los Deportes, es un paseo en el parque en comparación con lo que se le viene.
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