Desde hace tiempo, la presidenta Sheinbaum estaba molesta con él. Había una estrategia, una ruta marcada para hacerlo un personaje relevante en la política nacional, pero decidió salirse del camino. Acomodarlo como secretario de organización de Morena tenía el objetivo de que entendiera la estructura y que los liderazgos locales lo conocieran, pero por su forma de ser e intereses no le gustaba estar en contacto con la gente. Cada día le resultaba más difícil pararse en un aeropuerto, odiaba los viajes constantes y los reclamos. Él es más de aviones privados, viajar con seguridad y eso complicaba toda logística.
A ese ritmo, los reclamos comenzaron a llegar a Palacio Nacional. Eso sí, con mucho tacto. En el corazón de Morena todo mundo sabía que ella y él habían crecido juntos bajo la sombra de Andrés Manuel López Obrador. Señalarlo de más o de forma incorrecta podría hacerla enojar aunque ella supiera en las que andaba metido y con quiénes.
En esta ruta final, a Andy le plantearon distintos escenarios. Sumarse a un área de gabinete, pero se negó porque eso implicaría tener que rendir cuentas con la presentación de declaraciones patrimoniales. Le ofrecieron puestos en el gabinete de Tabasco y los rechazó de inmediato en su idea de que él está en otro nivel.
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Ante eso, el planteamiento de la diputación en Tabasco fue lo más atractivo, porque además es la antesala de la gubernatura. En un inicio se barajó ir por Iztapalapa u otra delegación infalible para Morena, pero López Obrador lo rechazó. Si bien ordenó que Andy no fuera pluri, sino que compitiera, determinó que fuera específicamente en ese distrito en donde estaría protegido por las operaciones de Adán Augusto López Hernández y el gobernador, Javier May.
El problema principal del junior es que está aterrorizado. En su círculo más íntimo ha dicho que no sabe de dónde vendrá el siguiente golpe en su contra. Su primer temor es Latinus. Desconoce si tenemos más detalles de sus entramados de corrupción. Desconoce si las grabaciones entre él y Amílcar saldrán a la luz en algún momento. Esa preocupación la comparte con su hermano, Gonzalo “Bobby” López Beltrán.
Su segundo mayor temor es Ricardo Salinas Pliego. Andy ha dicho que el dueño de Televisión Azteca ordenó a sus cercanos buscarle por dónde sea, en medio de la confrontación directa que creció en las semanas recientes.
El tercer miedo son sus “amigos”. Andy convirtió en millonarios a muchos, pero dejó en el abandono a otros con menos suerte que están dolidos, pero que saben de sus debilidades: los gustos y aspiraciones.
La diputación por Tabasco será su última oportunidad para probar que realmente puede hacer algo en la política. Pero avanzar es una navaja de doble filo. Una campaña lo dejará desnudo a las revelaciones. Él lo sabe. En el fondo no quiere hacerlo. Está frustrado porque no puede disfrutar la fortuna que ha acumulado. Quisiera ser hijo de otro expresidente y que nadie lo moleste, pero no.
Stent:
Alejandro Esquer ya comenzó a recibir aspirantes. Todos saben que cada candidatura el próximo año estará palomeada del otro lado del teléfono rojo en Palenque.
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