Hace unas semanas el Senador panista de Aguascalientes, Antonio Martín del Campo viajó a El Salvador para conocer el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una enorme cárcel de máxima seguridad construida en El Salvador por el presidente Bukele en 2023. La famosa cárcel se construyó como uno de los pilares del régimen de excepción de 2022 que llevó a una ola masiva de detenciones en el país. Bajo dicho régimen se suspendieron derechos constitucionales, como el derecho a la defensa legal, la obligación de fundar y motivar una detención, los límites a la prisión preventiva, etc. Ello ha permitido tener encarceladas a miles de personas cuyos juicios se extienden indefinidamente sin que se demuestre su culpabilidad.
Las condiciones de detención dentro del CECOT son propias de un régimen de tortura. La cárcel no cuenta con ventanas, ventiladores, colchones para dormir o sábanas, los internos comen con las manos, están en aislamiento del exterior y solo salen de las celdas 30 minutos al día. Según varias organizaciones, ahí la tortura es una práctica habitual. Ahora, la construcción de una prisión similar es parte de “111 soluciones para México”, la propuesta del PAN para hacer frente a la violencia e inseguridad en México.
El régimen de excepción de El Salvador ha llevado a que el país tenga la tasa de encarcelamiento más alta del mundo y un hacinamiento de 260% a nivel nacional. Actualmente 2% de la población salvadoreña está encarcelada y se estima que 9% de los hombres entre 25 y 29 años se encuentra en prisión. El régimen ha significado además una enorme concentración de poder en la presidencia y una degradación de la separación de poderes. Si bien ha mejorado notablemente la seguridad, no hay transparencia que permita evaluar los costos -o éxitos- ni conocer realmente el actuar de la autoridad. También es cierto que las pandillas han sido debilitadas, pero no han desaparecido. Al menos 53 siguen activas y el gobierno no ha implementado políticas para mejorar las condiciones sociales o económicas que generaron la violencia. ¿Cuántos años más sostendrán la estrategia represiva? ¿Es acaso un condición necesaria permanente?
Martín del Campo y los actuales dirigentes del PAN no son ningunos pioneros o visionarios en materia de seguridad. En toda la región perfiles de derecha proponen replicar el modelo Bukele. Youtubers, candidatos/as políticos y autoridades de Colombia, Argentina, Perú, han viajado a El Salvador a aprender sobre la mega cárcel, las detenciones arbitrarias y a tomarse fotos en el CECOT. La estrategia vende bien. Los datos muestran que aproximadamente 50% de la población apoya medidas de mano dura (este porcentaje sube en lugares donde se viven crisis de seguridad). Pero México no es El Salvador y las pandillas de allá no tienen las dimensiones o capacidad económica que tienen las organizaciones mexicanas. ¿Qué porcentaje de la población mexicana pretenden encarcelar Martín del Campo, y sus correligionarios? ¿Qué hay además de una propuesta de violaciones masivas a los derechos de jóvenes mexicanos? Quizás están más bien aprovechando la crisis de violencia que vivimos para montarse en una propuesta que en boca del partido opositor sería un escándalo para ellos.
Doctora en derecho. @cataperezcorrea
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