"Los amigos se cuentan siempre dos veces: en las buenas para ver cuántos son, y en las malas para ver cuántos quedan".
-- CFMQ --
Entre Luca Brasi y Tom Hagen - cualquier padrinologo me entenderá - invariablemente sentí y pensé que resultan la herencia más importante de don Vito, independientemente de su carne y sangre.
Obviamente; Sonny, Michael, Fredo, Connie, doña Carmela y un largo etcétera de parientes, además de por supuesto ahijados y ahijadas.
Considero que junto con Clemenza y Tessio, podrían ser de mayor trascendencia, pero no, realmente no.
Fundamentalmente "EL PADRINO" retrata la vida de un ser humano excepcional; Esposo, Padre, Hombre de Negocios, de Palabra, de Valores y Principios, especialmente la lealtad y particularmente la gratitud.
El increíble guión gestado en la muy bien amueblada cabeza del escritor don Mario Puzo (LOS DONES II) basado en el libro - BEST SELLER - que el místico creador don Francis Ford Coppola llevó al cine, narrando fosforescentemente la vida de la Familia Corleone.
Leí la obra por primera vez (la he reeleido más de dos docenas de veces) en 1979, con apenas 17 años de edad, ya había nacido mi primer hijo Carlos Francisco, y empecé a sentir la monumental responsabilidad de ser Papá.
La película no la vi hasta un año después, a finales del año 1980 en un reestreno en el antiguo (ya desaparecido) cine TIJUANA70, espacio gigantesco en mi tierra natal - como los de antes - con asientos de terciopelo rojo, día inolvidable porque me acompañó mi bisabuela Angelina, evidentemente ya en el cielo.
Habrá quien considere que tanto el libro como su exitosa transformación al celuloide describe la vida de un mafioso, de un criminal, de un matón, quizás y sólo quizás sea eso para algunos lectores, para el escribiente es francamente la vida de un hombre excepcional, como se apunta líneas arriba, que antepone a la familia en primer lugar, frente a cualquier situación.
Cuando vi en la pantalla por primera vez, la múltiple galardonada cinta, no podría creer que tuviera la capacidad de recitar los diálogos de forma tan puntual, jamás me había ocurrido algo semejante, en fin, pero esa es otra historia, que algún día escribiré.
En la segunda quincena del recién concluido mes de febrero, no sin cierto desazón, leí con tristeza la desaparición terrenal del inconmensurable actor don Robert Duvall el añorado TOM HAGEN, hijo putativo de EL PADRINO, que tantas lecciones de vida, nos dio en vida, en la irrepetible vida de su adorable interpretación del espíritu legal del abogado irrestricto e irresistible.
Descansa en Paz, magnífico histrión, que tu inconmensurable legado permanezca en nuestros recuerdos eternamente.
Añoranza:
- ¿Cómo puede ser actor? ¡No es vanidoso!
Eso dijo Gregory Peck hablado de Robert Duvall.
Fue memorable el debut de este actor en el cine. Hizo el papel de Boo Radley, el misterioso y solitario vecino del abogado Atticus Finch, encarnado por Peck, en una película igualmente inolvidable: "Matar un ruiseñor". Tras ese auspicioso principio Duvall dio vida en la pantalla a cientos de personajes siempre con gran oficio y sensibilidad.
Se le recuerda también como el prudente y mesurado consigliere de Marlon Brando en "El Padrino". Haber ganado un Oscar no le quitó su modestia y sencillez.
Larga y fecunda vida vivió Robert Duvall, cuyo fallecimiento puso tristeza en los cinéfilos. Deja un rico legado de recuerdos y un ejemplo de profesionalidad. El cine de Hollywood debe homenaje a uno de los mejores intérpretes que en su ya larga historia ha tenido.
- Don Armando Fuentes Aguirre -
Hasta siempre, buen fin.

