"EL SEÑOR es mi Pastor; nada me (falta) faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de
reposo me pastoreará.
Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su
nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal
alguno, porque Tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado
me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis
angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está
rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos
los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR moraré por largas días".
- SALMO 23:1-6 -
Alucinante resultó la cruzada por la que nos condujo Javier Cercas en su libro "El loco de Dios en el fin del mundo".
Calificada por el propio autor como un batiburrillo (1.- Mezcla desordenada de cosas que no guardan relación entre sí. 2.- En la conversación y en los escritos, mezcla de cosas inconexas y que no vienen a propósito. Según la Real Academia Española, RAE). Después de discutir el término con varias amistades a las que aprecio y admiro monumentalmente por su brillante inteligencia, debo enfatizar que difiero absolutamente del calificativo, considero sinceramente que sí existe un hilo conductor en la magistral obra de don Javier.
Para el que teclea resulta tan obvio como evidente y es precisamente el lector ese puente de conexión, queridas amigas, apreciados amigos, esperando sentidamente se tomen el tiempo de sumergirse en esta ilustrativa travesía por la religión en general y el catolicismo en particular, en la que cada interpretación los llevará directamente hacia la intimidad de su alma, del corazón y la fe.
Fui educado por hermanos maristas, salecianos, escalabrinianos, algún venturoso jesuita y principalmente por mi abuela Tavo en los temas religiosos.
No soy mucho de ir a la iglesia a escuchar misa, en los últimos tiempos salgo un poco enfadado con quienes la celebran encabezando a su propia conveniencia las intervenciones de las lecturas bíblicas, dicho y escrito con el mayor de los respetos.
Sin embargo, no existe templo en el mundo - no importa el credo - donde no me siente a rezar cada vez que se me cruza por el camino, pero ese tema será para las siguientes entregas, la presente la cerraremos con un místico poema que describe por mucho lo que siento al respecto del Creador del Universo, les ruego por favor su lectura completa para finalizar, sin son tan amables.
"ME ENCANTA DIOS"
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente.
Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma o mi tía Chofi (o mi abuela Tavo, me permito agregar), para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida - no tu y yo - la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang.... Pero ¿que importa si el universo se expande interminablemente o se contraé? Esto es asunto solo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en la galaxia y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho - frente al ataque de los antibióticos - ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia - y se agita y crece - cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada (MI GEMY), el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
- DON JAIME SABINES -
Hasta siempre, buen fin.

