El empresario que patrocina la millonaria campaña política de la senadora Andrea Chávez ha recibido más de 2 mil millones de pesos en contratos en los gobiernos de Adán Augusto López, del cuñado de Adán Augusto López y del sucesor de Adán Augusto López.

Se llama Fernando Padilla Farfán. Es el contratista favorito de Adán Augusto López. Es su patrocinador. De él y de todo su grupo político. Le contratan desde obra pública hasta servicios de salud. La revelación apareció anoche en un reportaje de Ana Lucía Hernández y Mario Gutiérrez Vega en Latinus.

Queda claro el modus operandi del tráfico de influencias y la corrupción: Adán Augusto le consigue los multimillonarios contratos en los gobiernos donde manda y en agradecimiento, el empresario dona a la influyente Andrea Chávez sus “caravanas de salud” que tienen un costo de 10 millones de pesos al mes. Las usa desde 2023, así que estamos hablando de más de 200 millones de pesos. Es un “moche”. Le consiguen los contratos y, a cambio, el empresario “dona” las caravanas de salud.

Es una ilegalidad flagrante que la senadora Chávez ha aceptado con descaro.

En un debate con la panista Kenia López Rabadán en el programa de Azucena Uresti, en Radio Fórmula, admitió que las unidades médicas móviles son suyas (los camiones tienen su foto y su nombre en tamaño gigante) y que se financian gracias a un donativo empresarial. El fin de semana, en un acto en Nuevo Casas Grandes, anunció que quiere ser gobernadora de Chihuahua, adelantándose a todos los tiempos legales (la gubernatura se renueva hasta 2027).

O sea que además de tráfico de influencias y corrupción, hay actos anticipados de campaña y financiamiento ilegal.

La correlación de contratos/donativos entre los gobiernos afines a Adán Augusto López y el empresario Fernando Padilla apunta a algo gravísimo: las aspiraciones personales de la senadora Andrea Chávez se financian con dinero del pueblo de Chiapas y de Tabasco. De ahí salen los contratos que sirven de paraguas al donativo. En Chiapas los contratos de salud documentados en el reportaje se han entregado directamente a la empresa de Padilla, sin licitaciones ni aparentando concursos. Bueno, hasta uno de los camiones de las “caravanas de salud” de la senadora en Chihuahua… tiene placas de Chiapas.

Pero no perdamos algo de vista. La punta del iceberg es la senadora Andrea Chávez y su millonaria, ostentosa e ilegal campaña a la gubernatura de Chihuahua. La personalidad polémica y controversial de la joven morenista puede acaparar los reflectores, pero en el fondo estamos hablando de los enjuagues siniestros de uno de los hombres más poderosos del régimen, el coordinador de Morena en el Senado, Adán Augusto López.

¿Qué más habrá, además de las unidades médicas móviles de la senadora Andrea? ¿Camionetas? ¿Cash? ¿Cuántos contratos más, de qué monto y en cuántos estados?

Estamos frente a otra evidencia incontestable, otra prueba contundente, de la red de corrupción que han tejido los funcionarios más importantes de Morena para intercambiar dinero, contratos, favores políticos. La podredumbre es cada vez más evidente. No son casos aislados. Es una forma de hacer política. Los que llegaron gracias a la promesa de que lo harían diferente, recurren a una de las prácticas que más indigna a los mexicanos.

historiasreportero@gmail.com

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