Los muchachos que utilizaron algunas herramientas tecnológicas para aprobar con excelencia su examen de ingreso a la UNAM, no son ningunos tramposos, son estudiantes de estos tiempos de la transformación que se vive México, son jóvenes construyendo el futuro.

Aquellos que jóvenes que utilizaron el atávico método de estudiar y preparase para presentar el examen son aquellos en los que impera el pensamiento conservador, no se han dado cuenta que el país ya no es aquél del periodo neoliberal, viven en el pasado e ignoran que hoy la México está viviendo un momento estelar de su historia como nación, que estamos en la época de la Cuarta Transformación, de un segundo piso muy sólido.

Los mataditos siguen pensando que la ley es la ley y que los exámenes son los exámenes, y que para aprobarlos es necesario estudiar. Los jóvenes que están construyendo el futuro de México no pierden el tiempo en leer libros ni en atender aburridas clases de maestros, aprovechan su tiempo en cosas más productivas y esa talacha menor se la dejan a la tecnología. Para que desgastar su inteligencia natural si existe la inteligencia artificial que hace el trabajo.

Ya años atrás, el padre fundador de la Cuarta Trasformación había advertido que la UNAM se había derechizado, lo que hizo necesario buscar que con ayuda de la tecnología el pensamiento transformador comenzara a ingresar a la máxima casa de estudios para iniciar un proceso de reorientación de la formación universitaria conservadora hacía el modelo de humanismo mexicano, filosofía central de la 4T.

De hecho, este proceso de transformación de la UNAM hacía una universidad del bienestar, ya va tarde pues en otras áreas de la vida nacional la transformación ha avanzado a pasos agigantados derribando las viejas prácticas conservadoras.

Atrás quedó el México donde los trenes se descarrilaban, hoy gracias a la 4T, los ferrocarriles ya no se descarrilan, sino que “los vagones se mueven de la vía”, o cuando más, tienen “una interrupción del flujo sobre la vía”, como la que en marzo de 2024 sufrió el Tren Maya, o la que en diciembre de 2025 dejó varios vagones del Tren Interoceánico volcados sobre la tierra y causó la muerte de 14 personas.

Tras el accidente en diciembre en el tramo Coatzacoalcos-Salina Cruz que dejó 14 muertos, el Tren Interoceánico contrató a la aseguradora del gobierno federal. Foto: Edwin Hernández/ EL UNIVERSAL
Tras el accidente en diciembre en el tramo Coatzacoalcos-Salina Cruz que dejó 14 muertos, el Tren Interoceánico contrató a la aseguradora del gobierno federal. Foto: Edwin Hernández/ EL UNIVERSAL

Y así como los descarrilamientos son cosa del periodo neoliberal, en los tiempos de la 4T se acabó el robo de combustible, conocido como el huachicol, así como el huachicol fiscal. Hoy en día solo quedan algunos resabios de este delito que sangra las finanzas nacionales, y desde luego, está operado por un exgobernador panista que se ha enriquecido con este sucio negocio. Aunque en la 4T hay gobernadores y funcionarios que son millonarios y que han sido señalados de estar involucrados en el turbio negocio del huachicol, se trata de viles mentiras de la derecha conservadora que junto con el gobierno de Estados Unidos buscan frenar el avance de la transformación en México. Estos funcionarios sí son multimillonarios, pero sus negocios son limpios y cada peso que gastan lo hacen siempre pensando en el pueblo que los llevó al poder y al que le deben todo.

En los tiempos pretransformación se acostumbraba a entregar despensas y dádivas a las personas para asegurar el voto a favor del partido en el gobierno. Hoy las cosas son diferentes, ya no hay despensas, ahora la modernidad dicta que se entreguen tarjetas con las que las personas pueden acceder a dinero en efectivo para que compren lo que quieran, ya no son dádivas, son programas del bienestar, y desde luego, no obligan a votar a favor de Morena o sus aliados. Si votan por estos partidos es por puro agradecimiento y por reconocer la eficiente y honesta manera en la que gobiernan.

En los viejos tiempos, las campañas políticas iniciaban justo cuando la ley lo permitía. Hoy, las campañas del 2027 iniciaron en 2026. Lo de hoy, lo transformador, es que un año antes de la elección el partido oficial haga una contienda interna entre los aspirantes a candidaturas, y que de esa contienda salga una o un Coordinador de la Defensa de la Transformación que encargado de organizar al partido en la entidad por la que compita y luego, cuando la ley ya lo permita, será el candidato al gobierno estatal o municipal. Actos anticipados de campaña, es un concepto vetusto, la trasformación de un país no se puede sentar a esperar reglas, nada es anticipado, todo es adelantado. Hay que avanzar hacia el futuro y colocar los castillos, las varillas para el tercer piso de la transformación. ¡Faltaba más!

Alberto Anaya, del Partido del Trabajo; Luisa María Alcalde, de Morena, y Karen Castrejón Trujillo, del Verde. Foto: Especial
Alberto Anaya, del Partido del Trabajo; Luisa María Alcalde, de Morena, y Karen Castrejón Trujillo, del Verde. Foto: Especial

Y aunque algunos piensan que esta es una forma de violar la ley, como se dijo anteriormente, en la 4T no se puede salir con eso de que la ley es la ley. Además, este método de la transformación ya entregó buenos frutos, pues gracias a esta innovadora práctica hoy México tiene a su primera presidenta mujer. Así o más trasformación.

Y que mejor ejemplo de los vientos trasformadores que corren en el país, que el de la pasada elección del Poder Judicial. Por primera vez, los mexicanos tuvimos la posibilidad de votar por nuestros jueces, magistrados y hasta ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y si en esa elección se permitió y avaló el uso de acordeones, ahora porque algunos jóvenes se les llama tramposos por usar apoyo tecnológico y el uso de la IA para aprobar el examen de ingreso a la UNAM.

No fue trampa, simplemente fue el uso de acordeones digitales. No se hagan bolas…

Examen UNAM 2026
Examen UNAM 2026

ME CANSO GANSO. - En este gobierno no hay censura. - Y más para cerrar. – De los creadores de ese tren no se descarriló, llega ahora “no hay ni habrá censura”. Antes se le llamaba censura, ahora en la 4T, se llama “derecho de las audiencias".

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