El talante democrático de un gobierno se reconoce por su capacidad para buscar el diálogo y establecer puentes con los adversarios, así como líneas de comunicación con todos los ciudadanos y sectores de la sociedad que piensan diferente.

Pierde el tiempo quien busque una señal con estas cualidades en el gobierno actual. La prepotencia y sobradez “progresistas” que le fueron heredadas y que gustoso hizo suyas de inmediato, fueron alimentadas también por una enorme popularidad que durante todo el primer año de gobierno parecía confirmarle a Sheinbaum y su partido que habían llegado al poder para quedarse en él y que iban en caballo de hacienda.

Siendo este un gobierno autoritario con grandes tentaciones dictatoriales, nunca ha creído necesario sentarse a la mesa con los opositores o con nadie que no esté dispuesto a rendirle pleitesía. La presidenta se sienta con los empresarios no porque los valore mayormente (ella cree en el fondo que sus empresas funcionarían mejor si el Estado las administrara), sino porque resultan útiles para presentar y avalar sumisamente estrategias de crecimiento de segunda mano –a cargo de la señora Mazzucato– como el llevado y traído Plan México.

Las buenas maneras en política no se le dan a Morena. Su militancia izquierdista se formó tomando oficinas, predios, dirigiendo desordenadas asambleas “generales” donde ganaba la manipulación y la fantasía de la “mayoría” (siempre un grupúsculo que se arrogaba la representación de una escuela, un sindicato o una colonia). Y de la de origen priista (la de su propio líder) ni hablar, chapuceros con traje a la medida, oportunistas gandallas, expertos practicantes de todas las corruptelas habidas y por haber. La suma iletrada e indecente de todo esto dio lugar a la Cuarta Transformación.

Así las cosas, nadie puede esperar de un gobierno como este ningún gesto de grandeza o, incluso, la más elemental cortesía. En su genética política sólo existe la unanimidad, el partido único, el odio a las instituciones y los muy sobados y torpes insultos con que se descalifica cotidianamente a la oposición en su conjunto.

Teniendo el control absoluto no sólo del Ejecutivo sino de los otros dos poderes que, en teoría, deberían servirle de contrapeso, cualquiera pensaría que la señora presidenta y su partido las tienen todas consigo y que en ellos no existe ningún temor por el futuro.

Así pareciera, pero esta es una percepción completamente irreal. Cuando un gobierno tiene necesidad de chivos expiatorios como el que ahora ensaya con el caso Ernesto Ruffo, sobre quien ha echado a andar un proceso judicial manchado con toda clase de ilegalidades, lo que deja entrever sobre todo es una enorme inseguridad.

Cuando intenta poner más y más candados a sus reformas; cuando en nombre de la seguridad nacional esconde toda la información que lo delata; cuando arranca con alevosía y todas las ventajas sus precampañas electorales; cuando sus conferencias de prensa aparecen, cada vez más, grotescamente amañadas y a modo; en fin, cuando un gobierno actúa como el de Morena yo no veo ninguna fortaleza, más bien todo lo contario.

Y no es para menos. Todo su poder descansa en estructuras que semejan sus puentes, trenes y refinerías: están llenas de temibles vigas, peligrosas vías, procesos siempre inacabados y plagados de infinitas corruptelas. Luego están sus enemigos internos, probablemente los que más daño le harán; esos camaradas suyos dispuestos a saltar del barco si es el caso, pero antes a traicionar todo y a todos.

Y si a eso añadimos el descrédito nacional e internacional que pesa sobre ellos por sus vínculos con el crimen organizado, más la enorme presión de las agencias de seguridad, organismos comerciales e instituciones financieras de Estados Unidos, el panorama luce poco halagüeño.

Podría no preocuparnos su futuro, pero desgraciadamente el país está de por medio, acaso como rehén. ¿A dónde creen que pueden llegar con todos los fardos que arrastran? ¿Hasta dónde piensan que es posible torcer la justicia para mantenerse en la impunidad?

Responder esto sería pensar en el futuro. Y sería ver que difícilmente lo tienen comprado.

@ArielGonzlez

FB: Ariel González Jiménez

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