Las quejas por los ultrajes sucedidos en la ciudad de Parral llegaron hasta Porfirio Díaz, por medio del gobernador de Chihuahua, quien le remitió las misivas de los comerciantes del lugar. En ellas le recordaban al Presidente el valor económico de la zona: “Dado el progreso que en estos momentos llevan adquirido esta población y el distrito en general, considerado hoy como el mineral más importante de la república, necesitamos hoy de políticos enérgicos”.
Asimismo, creían que, sin seguridad en la región, los inversionistas se verían obligados a desistir: “No sólo disminuirán el avance y movimiento de los negocios, sino que los hombres de empresa y de capital que al venir aquí se convenzan de que ni su dinero ni sus personas tengan las garantías que deben esperar, se alejarán de entre nosotros”. El Presidente respondió el 13 de mayo de 1901—según consta en el archivo del mandatario— al comerciante Alejandro Elguezabal, donde reconoció estar al tanto de los hechos y remató: “Doy a Ud. las gracias por su bondad de hacérmelo conocer”.
La presión por tranquilizar a los parralenses no sólo era económica, sino también administrativa, pues además de Elguezabal, que era diputado por Guanajuato, entre los firmantes aparecían otros nombres de importancia, como regidores y propietarios de minas de plata. Para bajar un poco la tensión, el 7 de mayo, "El Paso Herald Post" anunció que el gobierno local exentaba del pago de impuestos a los pobladores con menos recursos económicos. Por otra parte, el jefe político del pueblo, Wenceslao Fuentes, presentó su renuncia, tal como la sociedad de comercio lo exigía. El diario "El Imparcial" dijo al respecto: “Parece que el último homicidio cometido en la persona de un alemán vino a determinar de una manera definitiva la dimisión del señor Fuentes”.

Luego de algunos días sin tener noticia de avances en la investigación y del paradero de los homicidas de Federico Dael, el día 21 se recuperó la esperanza de resolver el asunto: según "The Mexican Herald", una mujer había encontrado la pluma de oro que le habían robado a Guadalupe Ornelas. Dicha información venía acompañada de la ubicación de los hermanos Sáenz Pardo, de los cuales, Donato era considerado como autor del asesinato del joyero alemán. De acuerdo con los datos publicados, los hermanos eran oriundos de Las Bocas, Durango. Asimismo, el periódico notificó que se les había visto haciendo compras suntuosas en Parral.
Un nuevo avance apareció el 5 de junio en "La Voz de México", cuando se anunció que habían detenido a “dos cómplices del asesinato y robo del alemán Federico Dael, siendo estos Manuel y Refugio Ríos. El primero fue capturado por Isauro Soto y entregado a los responsables del municipio”; mientras que el segundo fue aprehendido frente a la cárcel en Santa Bárbara. Sin embargo, el principal sospechoso seguía libre. De acuerdo con el mismo diario, en su entrega del 13 de junio, “el nuevo jefe político del estado del distrito de Hidalgo, Chihuahua, ofrece mil pesos de gratificación a quien logre capturar a Donato Sáenz Pardo”.
Con el transcurso del tiempo, a las autoridades les urgía cerrar el caso. Así, el 23 de noviembre, "La Patria" anunciaba: “Han sido sentenciados a la última pena los principales bandidos que dieron muerte al Sr. Dael”, sin embargo, el cabecilla continuaba suelto, a la espera de un final amargo. Sin embargo, aunque el rotativo afirmaba que “no tardará en caer en manos de la justicia”, no se volvió a saber nada del tema.

