Hace algunos años, el Centro de Estudios de Historia de México Condumex publicó una edición facsimilar del primer “Directorio Telefónico de la Ciudad de México” de 1891, mismo que había sido obsequiado por el director general de Teléfonos de México a la institución.

Como se menciona en su advertencia, la guía contaba con muy pocas páginas —sólo 12— a diferencia de las listas actuales, sin embargo, “se justifica reproducirlo por su sabor casi arqueológico y su interés nostálgico como testimonio de quienes disfrutaron la entonces transparente Ciudad de México […] y la novedad de poder “hacer visita desde lejos»”.

Ahora bien, dentro del “Directorio Telefónico”, sucediendo al nombre de cada suscriptor, se encontraban dos direcciones que hacían referencia a las nomenclaturas numérica y antigua. La primera forma de denominar las calles había entrado en vigor en el mismo año de aparición del catálogo, ya que la segunda causaba confusión debido a su irregularidad. No obstante, luego de que fueran retiradas las placas antiguas, los habitantes de la metrópoli que no estaban acostumbrados a los nuevos nombres y números se quejaron, pues dificultaba la localización de las calles.

Los nombres de los usuarios estaban ordenados alfabéticamente y entre ellos figuraban el editor del diario "El Imparcial", Victoriano Agüeros, cuyo domicilio correspondía a la calle Norte 5 A, número 509 —antes Leandro Valle 1—, con el número telefónico 312. Por su parte, los hermanos Escandón, indispensables para los proyectos ferroviarios del país, también contaban con su dispositivo: Alejandro vivía en avenida Oriente 4, 10, —antes Guardiola— y tenía el número 188; Pablo residía en avenida Poniente, 1611 —conocida como Buena Vista 1—; mientras que Manuel tenía su domicilio en Tacubaya, sin más datos, con el teléfono 1041.

Ángel Gilberto Adame
Ángel Gilberto Adame

Algunas personalidades políticas también contaban con teléfono, como Porfirio Díaz que vivía en la avenida Oriente 8, 128 —antes calle de Cadena 8— y tenía el número telefónico 64. También aparecía Rafael Dondé, quien residía en avenida Oriente 10, 336 —conocida como San Agustín 9— y tenía dos teléfonos, el 562 y el 673. El secretario de Gobernación Manuel Romero Rubio poseía a su nombre, igualmente, dos teléfonos, el 127 y el 1005, uno en su casa de avenida Oriente 76 y otro en Tacubaya. Igualmente, ciertos comercios y lugares ya disponían de un aparato para atender a sus clientes, como el Casino Nacional (439), el diario "El Correo Español" (348), la Dulcería del Globo (288) y la Escuela Nacional de Bellas Artes (155).

Además de los datos personales, al inicio del “Directorio” se podían encontrar algunos avisos de parte de la Compañía Telefónica Mexicana. En uno de ellos se informaba a la gente que la lista de abonados se publicaría mensualmente. De igual manera, se anunciaba que el precio por toda línea nueva era de seis pesos con 25 centavos y más 10 pesos por los gastos de instalación. Asimismo, se pedía que “cuando dos suscriptores concluyan de hablar, cada uno toque su timbre para que caigan las dos placas en la Oficina Central […]. Es la única manera de saber cuándo dos suscriptores han concluido de hablar”.

Intercalados entre las listas, también podían encontrarse anuncios publicitarios como el de la mueblería Ingalsbee y Furbish y el del dentista doctor Spyer. De igual forma, se anunciaban comercios como la Dulcería y Pastelería de la Viuda de Genin, la Droguería Universal y la Cristalería de Loeb Hermanos.

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