Mañana, a las nueve de la noche del Este, Donald Trump dará un mensaje a la nación desde la Casa Blanca. Su equipo ha anunciado que quiere dar más de este tipo de conferencias de prensa. "Es muy eficaz pronunciar discursos en horario de máxima audiencia que confieren una sensación de importancia a lo que él dice", declaró a Axios, un asesor de Trump. En una de esas los estadounidenses acaban no con una mañanera pero sí con una vespertina.

Trump y AMLO, el creador de las mañaneras, se parecen en muchas cosas. Por eso se ha dicho que son hermanos de distinta madre. Que ahora quiera copiar Trump la mañanera en un horario que al presidente tan narcisista le acomode más no sorprende. Y si quisiera hacer una lista de los defectos de Trump, se me iría la columna completa. Pero hay algo que acaba de hacer Trump que me parecería una gran idea que le copie el gobierno de México.

Me refiero a las recién lanzadas Cuentas Trump. Estas cuentas consisten en que los padres o tutores pueden abrir una cuenta de inversión para un menor de 18 años. Califican los niños estadounidenses nacidos entre enero de 2025 y diciembre de 2028 para que el Tesoro deposite mil dólares como capital inicial. El dinero se invierte en fondos indexados de bajo costo del mercado estadounidense y no puede retirarse antes de los 18 años.

Si nadie más aporta un centavo, esos mil dólares iniciales podrían convertirse en unos seis mil dólares para cuando el niño cumpla la mayoría de edad, según cálculos del gobierno con el rendimiento histórico del S&P 500. Pero si la familia decide aportar hasta el tope permitido de cinco mil dólares anuales, la cuenta podría llegar a valer casi 300 mil dólares a los 18 años.

La idea ha tenido éxito. El IRS (el SAT de Estados Unidos) reportó más de cuatro millones de menores registrados y más de un millón solicitando el depósito federal en los primeros días desde su lanzamiento. Trump informó que los primeros 500 mil niños ya habían recibido los mil dólares. Goldman Sachs, Morgan Stanley y BlackRock han anunciado aportaciones para hijos elegibles de sus empleados.

¿Por qué me parece una idea replicable? Porque en México llevamos años regalando dinero a través de becas y programas sociales que estresan las finanzas públicas sin dejar un beneficio duradero para quien lo recibe. Es dinero que se gasta y desaparece. Y es que en México somos extraordinariamente buenos para transferir dinero y pésimos para construir patrimonio. El apoyo resuelve el mes pero no cambia el balance de una familia dentro de veinte años.

Una cuenta como la Trump Account le daría al gobierno mexicano algo que le encanta hacer, que es transferir efectivo directo a los ciudadanos, pero convertido en ahorro productivo en vez de gasto corriente.

Además, resolvería dos problemas a la vez. El primero es que enseñaría a las nuevas generaciones el valor del ahorro y del interés compuesto, algo que en un país con bajísima educación financiera podría cambiar hábitos generacionales. El segundo es que ayudaría a financiar la vejez de una población que está perdiendo su bono demográfico a toda velocidad. México envejece, lo que significa menos trabajadores sosteniendo a más adultos mayores en las próximas décadas.

Trump tiene muchos defectos, y como dije, podría escribir muchas columnas para enlistarlos. Pero en esta ocasión hizo algo que vale la pena evaluar si queremos copiar. Ojalá en Palacio Nacional alguien esté tomando nota.

@AnaPOrdorica