De cumplirse todo como se planeó, en unos días Ernestina Godoy rendirá protesta como Fiscal (¿A?) General de la República.

Sustituirá a Alejandro Gertz Manero quien tuvo un desempeño controvertido, durante casi siete años y que, con toda su experiencia profesional y de vida, no entendió que nadie está por encima del Estado mexicano y del gobierno en turno, por más flácido que parezca.

Con la salida de Gertz, terminarían también las filtraciones sobre asuntos de alto impacto que investigaba la FGR y que tanto incomodaron a la cúpula morenista, incluido el expresidente López Obrador, pues en varias de esas investigaciones salpicaron a sus propios hijos, sobre todo a Andy.

Por alguna razón, la gota que pareció derramar el vaso fueron las filtraciones sobre el empresario Raúl Rocha Cantú, copropietario del concurso Miss Universo.

¿Ya eran muchas en las que el Fiscal Gertz se iba por su cuenta o en esta ocasión tocó una fibra ultra sensible que no acaba de quedar clara para quienes no están metidos en el ajo?

Quizás con el tiempo se sepa, o no, porque de llegar, como todo apunta, doña Ernestina, esas prácticas solamente continuarían cuando en Palacio se decida que así sea. Mientras, muchos de los señalados quizás vuelvan a dormir tranquilos, aunque no sobraría una advertencia y su respectivo sopla mocos para que dejen de enriquecerse a costa del pueblo bueno.

Por ser de su competencia la renuncia o remoción y elección del Fiscal, este jueves, el Senado decidió envolverse en un misticismo digno de retiro espiritual.

No hubo acceso a medios antes del inicio de la sesión y tampoco lo hubo al concluir. El mensaje fue claro: pueden mirar, pero no preguntar.

El personal de resguardo parlamentario fue tan inusualmente riguroso que más bien parecía que estaban a punto de recibir a un dignatario de talla mundial. Las siguientes horas transcurrieron envueltas en especulaciones, falsas versiones y negaciones en cadena. Cada pasillo tenía su propio oráculo.

Un Adán Augusto resucitado, pues tuvieron que usarlo para sacar adelante el cambio de Fiscal, flotaba en los pasillos saboreando nuevamente el poder sin mirar siquiera a la prensa a la que hace dos semanas intentaba acercarse. ¿Ya para qué si nuevamente se cree en el ánimo de quien debe decidir en este país?

La maniobra para desplazar a Gertz Manero se desarrollaba en tiempo real. Dicen que primero se le pidió que presentara su renuncia y él no aceptó. A partir de ahí se tejió el procedimiento para arrinconarlo. Si no se iba voluntariamente, el Senado, bajo el control político de Adán Augusto, procedería a destituirlo con el argumento de que “no entregaba sus informes” y “no rendía cuentas”.

La sesión prevista para las 10 comenzó más de una hora tarde y luego se pospuso para las 2:30 de la tarde. Ese tiempo funcionó como plazo para que el fiscal entregara renuncia o informes. Nada ocurrió y el pleno se fue a receso, mientras afuera seguían las versiones: que ya había renunciado, que no, que sí, que estaba firmando, que lo estaban convenciendo, que lo estaban acorralando.

Minutos antes de las seis de la tarde, el fiscal difundió una carta anunciando que dejaba el cargo por un ofrecimiento de la presidentA para enviarlo como embajador a “un país amigo” (ni modo que a uno enemigo), “lo cual se está tramitando en este momento”.

El Senado, con la aplanadora de Morena y sus aliados, sostuvo que la renuncia “procedía” y que su salida cumplía con la ley, que exige “causa grave” para que un fiscal deje el cargo.

Y así, entre horas de rumores, terminamos enterándonos de lo que en realidad estaba en marcha: la salida del fiscal que quitaron porque se creyó independiente.

A doña Ernestina, éxito y salud. Y si quiere trascender, que pese más en ella su dignidad que su lealtad.

anarciae@gmail.com

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