La inseguridad se ha convertido en una sombra que acecha cada rincón de México, y es innegable que el gobierno de Morena ha fallado estrepitosamente en su capacidad para manejar esta crisis. Con un rumbo incierto y decisiones cuestionables, se demuestra que, más que gobernar, este equipo se encuentra atado a un ciclo de ineficiencia que agrava la situación para millones de mexicanos.

Las estadísticas son escalofriantes: miles de vidas se pierden cada año a causa de la violencia desmedida, donde la delincuencia organizada opera con impunidad. La sensación de indefensión se ha instalado en la mayoría de la población, quienes cada día deben enfrentar el miedo de salir a las calles y, al hacerlo, contar con la suerte de no cruzarse con un criminal. Esta realidad no solo afecta a quienes sufren la pérdida de un ser querido, sino que también impacta en el tejido social de nuestras comunidades, desintegrando familias y dejando una huella de dolor y desconfianza.

Pero la inseguridad no solo se manifiesta en actos violentos, también se infiltra en el ámbito empresarial. Las empresas, tanto grandes como pequeñas, se encuentran en un constante estado de alerta, enfrentándose a la extorsión por parte de criminales que buscan aprovecharse de la vulnerabilidad del comercio. Lo más alarmante es que, en muchas ocasiones, estas extorsiones cuentan con la complicidad de algunas autoridades, quienes en lugar de proteger a la ciudadanía, se convierten en cómplices de grupos criminales. Este fenómeno no solo afecta la dignidad y el desarrollo de los negocios, sino que ahoga la economía del país, creando un ciclo de pobreza y desesperanza.

La falta de resultados tangibles en la estrategia de seguridad es evidente. Las promesas de un gobierno más cercano a la gente y con un enfoque humanista no han podido materializarse, lo que ha llevado a una creciente frustración entre la ciudadanía. La incapacidad para articular políticas públicas efectivas, que garanticen la protección de la vida y los bienes de los mexicanos, pone en entredicho no solo la gestión de la actual administración, sino también el futuro del país.

Es tiempo de exigir un cambio real, de poner fin a la inacción y la ineficiencia. México necesita una estrategia de seguridad que no solo aborde las causas profundas de la violencia, sino que también garantice justicia y protección. La vida de miles de personas no puede ser un mero número en las estadísticas; cada vida es invaluable, y su protección debe ser una prioridad irrenunciable.

La inseguridad ahoga a México, y es responsabilidad de quienes tienen el poder tomar decisiones significativas y efectivas para restaurar la confianza y la tranquilidad en nuestra sociedad. Exigimos un gobierno que actúe, que escuche y, sobre todo, que se comprometa a hacer de México un país más seguro para todos.

Presidente Nacional del PRI

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.