Olivia Wilde entrega la mejor película de su incipiente carrera y una de las mejores cintas del año.
Al inicio de The Invite (Estados Unidos, 2026) -el tercer largometraje de la actriz y directora norteamericana Olivia Wilde-, aparece una epígrafe atribuída a Oscar Wilde: “Uno siempre debería estar enamorado. Por esa razón nadie debería casarse”.
El epígrafe nos deja claro hacia dónde irá Olivia Wilde en esta comedia matrimonial de costumbres donde una pareja, en evidente conflicto de varios años, invita a cenar a la pareja que vive en el departamento de arriba, un matrimonio que al menos en apariencia se ve mucho más feliz y mucho más activo sexualmente.
¿Existe un matrimonio que realmente pueda ser feliz?, ¿esa felicidad radicará en el sexo?
Con un guión escrito por Rashida Jones y Will McCormack, The Invite es en realidad un remake de la popular cinta española Sentimental (2020), escrita y dirigida por el barcelonés Cesc Gay, y a su vez basada en una obra de teatro homónima escrita por el mismo autor.
La popularidad de Sentimental es tal, que ya hay varios remakes de esta cinta en Europa: hay versiones en italiano, francés, alemán, coreano y hasta en ruso.
No obstante, la película no había brincado el Atlántico y ahora llega esta versión norteamericana. Quien esto escribe vio la versión española, y puedo decirles sin titubeos que esta nueva entrega, dirigida por Olivia Wilde, es muy superior.
Seth Rogen interpreta a Joe, un músico frustrado que terminó de profesor en una escuela de tercera. Su esposa, Angela (Olivia Wilde) es ama de casa, aunque alguna vez estudió arte pero nunca desarrolló una carrera formal.
El espacio de la casa (extraordinario diseño de arte a cargo de Jade Healy) no solo es un campo de batalla para este matrimonio en constante riña, es también el monumento de sus frustraciones: el estudio de Joe con un piano que acumula polvo, la pared de una recámara con tres manchones de color verde que evidencian la falta de comunicación entre ambos (nunca terminan por decidir con qué tonalidad pintar la habitación), y la propiedad misma es un monumento a la ineptitud de Joe: la casa es la que heredó de sus padres, él ha vivido ahí desde niño.
En cambio, los vecinos se muestran como el opuesto perfecto, Hawk (Edward Norton) -delgado, amable, de sonrisa perfecta-, y Piña (Penélope Cruz) -de mirada inquisitiva, naturalmente cautivadora y legítimamente sexy- llegan a la cena sabiendo lo evidente: sus vecinos no se lo pasan bien, pero mientras la plática incómoda sigue, descubrirán (descubriremos) que su ruidosa vida sexual no solo es motivo de envidia para Joe y Ángela, sino que además provoca envidia porque, ya saben, el pasto de enfrente siempre es mejor. O en este caso, el pasto de los de arriba.
Las actuaciones de los cuatro son formidables, el ritmo cómico de Rogen es de una finura que pocas veces le hemos visto (lejos quedaron esos años bajo la tutela de Jude Apatow), Wilde asombra en sus desplantes de angustia y tensión que por momentos parece que la llevarán a un ataque de nervios, Norton es una perfecta contraparte al humor ácido de Rogen, pero quien brilla continuamente es sin duda Penélope Cruz, quien no solo es sensual sino que se convierte en la figura de autoridad entre los cuatro: ella es una psicoterapueta y sexóloga que poco a poco se verá obligada a convertir esta incómoda cena en una aún más incómoda sesión de terapia.
Olivia Wilde respeta el conflicto de la cinta original, pero le sube a 11 al tamiz cómico, aprovechando al máximo la presencia de Rogen y jugueteando con la personalidad opuesta del personaje de Norton, todo esto en una atmósfera de constante tensión que se subraya gracias al efectivo score a cargo de Devonté Hynes. Aquí Wilde demuestra sus capacidades como directora, al tomar la decisión de incluir un elemento (la música) que no está presente en la cinta original.
Otra decisión acertada de Wilde es negarse a la cámara semifija de la cinta original y no titubear a la hora de optar por encuadres más arriesgados (fotografía a cargo de Adam Newport-Berra), espacios bien aprovechados, tomas que hacen aún más dinámicos (más caóticos) los intercambios cada vez más intensos de los personajes.
Y al final (y esto no es menor) destaca que esto sea también una comedia sexual, una cinta que no tiene miedo de hablar de tríos, de orgías, de intercambios de pareja, de pegging y demás prácticas que siguen siendo tabú para el matrimonio común y conservador.
Olivia Wilde batalló para que esta película no se fuera directo a plataformas, combatiendo la idea de que las comedias son cine menor y su lugar natural es el streaming. Wilde luchó (en lo que al final se convirtió en una guerra de propuestas) para asegurar que su cinta pasara primero por cines. Una decisión por demás acertada y agradecible.
The Invite, es una comedia que recuerda al cine del Hollywood clásico, entre comedia de enredos, comedia sexual y que termina en una nota mucho menos alegre, que expone lo que Wilde (Oscar) dice al principio de la película. ¿Puede haber un matrimonio feliz?
Yo no conozco a ninguno.
Exclusivas
Experiencias El UniversalMundial 2026: disfruta los partidos con hamburguesas, pollo frito y descuentos exclusivos de Club EL UNIVERSAL
Experiencias El UniversalAsí puedes obtener hasta 20% de descuento en Benedetti’s Pizza para disfrutar los partidos del Mundial con Club EL UNIVERSAL
Experiencias El Universal4 taquerías con promociones para disfrutar los partidos mundialistas con sabor mexicano
Experiencias El Universal


