En la ventana de la reunión de Davos se estableció el nuevo escenario internacional en que hay que ubicarnos como país. Fue el primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien estableció con más claridad qué ha pasado con el orden global y cuáles son las alternativas. Quizá lo más interesante de este planteamiento es que significa grandes cuestionamientos para México, para el gobierno actual y para el futuro inmediato.

En su discurso político Carney planteó al menos unos cinco temas con múltiples argumentos para llegar a una conclusión. Con mucha precisión y elegancia el gobernante canadiense inició con la identificación del momento actual, una “ruptura en el orden mundial”; siguió con la exposición de las opciones frente a la nueva forma de ejercicio del poder en el nuevo orden; siguió con la problemática de lo que significa la crisis más grave de la globalización y sus implicaciones institucionales. Luego vino a plantear los costos para una estrategia diferente que se basa en dos ejes, principios y realismo (pragmatismo). Después expuso el camino que ha seguido Canadá para construir su estrategia frente a la ruptura del viejo orden global.

No se trata de un discurso lejano, sino de una pieza que nos afecta de forma directa, Canadá es uno de nuestros principales socios comerciales y estamos juntos en el proceso de renegociación del T-MEC que se llevará a cabo durante este año. Pero lo más relevante es que nuestro país ha actuado con una estrategia diferente, acomodarse frente al torbellino del trumpismo. México ha optado por adaptarse y resistir, prácticamente se ha quedado en donde estaba antes de esta ruptura del orden global, tal vez con la esperanza de que es mejor resistir, ceder, aflojar, en términos de lo que escribió Václav Havel, que fue muy citado por Carney: México ha colocado el cartel sobre nuestra soberanía y el respeto a nuestros valores, cuando sabe que en realidad estamos bastante débiles e indefensos frente al trumpismo, por el narco, la corrupción y la impunidad.

Sí Canadá es una potencia media, según su primer ministro, México no es una potencia y eso cambia completamente todo el posicionamiento. Sin embargo, desde hace mucho tiempo diversos análisis han insistido en la urgencia que tenemos de diversificar nuestra economía, porque la altísima dependencia que tenemos con Estados Unidos nos debilita y nos genera mucha vulnerabilidad frente a nuestro vecino del norte.

La ruptura y la crisis de la globalización nos pegan en la línea de flotación como país, porque como dijo Carney en Davos: “Las grandes potencias han comenzado a utilizar la estrategia económica como arma. Los aranceles como palanca. La infraestructura financiera como coerción. Las cadenas de suministro como vulnerabilidades para explotar. No se puede vivir dentro de la mentira del beneficio mutuo mediante la integración, cuando la integración se convierte en la fuente de subordinación”.

Canadá inició de manera acelerada el cambio de estrategia, se diversifica, mantiene principios, pero es realista: invierte en IA, en minerales, más inversión, más gasto en defensa, doce nuevos acuerdos comerciales, asociaciones estratégicas con China y Qatar; ha optado por una “geometría variable”. Refuerza sus compromisos con Groenlandia y Dinamarca; con Ucrania y con la OTAN. Afirma con énfasis que los países intermedios, como el nuestro, pueden “competir entre sí por favores o unirse para crear un tercer camino con impacto”. En conclusión, tenemos que saber, como dijo Carney: si no estás en la mesa estás en el menú; que el viejo orden de reglas (parte cierto y parte mentira) no regresará, y que se puede construir una nueva estrategia para fortalecer el mercado interno y diversificarse en el mercado internacional. “Ese es el camino de Canadá (…) plenamente abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros”. Al día siguiente Trump hizo su presentación en Davos y fue como se esperaba, el mismo sonsonete narcisista, agresivo y falso.

México necesita poner en práctica estrategias alternativas para bajar el nivel de dependencia y vulnerabilidad que nos debilitan frente al trumpismo. Canadá debería ser ahora un espejo estratégico mucho más importante. ¿Será?

Investigador del CIESAS. @AzizNassif

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