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nacion@eluniversal.com.mx
La adquisición de 500 pipas por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) podría generar el primer encontronazo serio de la empresa con el sindicato petrolero.
Aunque estatutariamente, al menos en el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), no existe la obligación de que las unidades sean conducidas necesariamente por trabajadores sindicalizados, las cláusulas 4 y 5 de ese documento obligan a la empresa a utilizar sindicalizados para éstas y todas las labores que requiera la empresa.
Ambas cláusulas señalan que para cubrir los puestos de nueva creación definitivos, vacantes definitivas y las que la empresa requiera, “los representantes del patrón en cada centro de trabajo solicitarán por escrito al sindicato el personal necesario”. Es decir, quienes ingresen o se muevan de sus puestos de trabajo será siempre a “propuesta del sindicato”.
“Es una disposición en la que siempre han estado de acuerdo los directivos de la empresa y el sindicato petrolero, a grado tal que la dirigencia sindical exige en qué momento se tiene que renovar la flota para seguridad de choferes y ayudantes, como ocurrió en 2007”, señalaron fuentes de Petróleos Mexicanos.
Actualmente, Pemex tiene un parque propio de autotanques que asciende a mil 485 que mueven aproximadamente un volumen de 294 millones de barriles diarios de productos especializados (refinados, insumos, gases y combustóleo), los 365 días del año, en rutas cuyo recorrido por carreteras y avenidas es de 50 kilómetros como máximo. Las unidades son propiedad de Pemex y su operación “se ha dado en exclusiva” a trabajadores agremiados al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).
Cada pipa es operada por un chofer y uno o dos ayudantes, según sea la ruta, lo que significa que el número de trabajadores sindicalizados dedicados al transporte de combustibles mediante el uso de autotanques, oscila entre 2 mil 970 a 4 mil 455 empleados.
Las fuentes consultadas —que pidieron no ser citadas para evitar conflictos laborales— explicaron que la compra de 500 pipas de 30 mil litros o mil de 60 mil litros de capacidad cada una, “va a abrir una disputa, porque el sindicato va a querer seguir proponiendo quiénes serán los operadores y ayudantes, va a querer seguir teniendo el control de una de las unidades de negocio más sensibles, como se pudo apreciar en los últimos días con el problema de abasto.
“Dejar en manos del sindicato el control de un parque vehicular de entre 2 mil o 3 mil autotanques que tienen la consigna de satisfacer la demanda de combustibles a las estaciones de servicio de manera segura y oportuna, no es recomendable, porque cualquier demanda sindical puede derivar en la suspensión de esta actividad nodal para el país”, agregaron.
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