En medio del debate por la regulación de dispositivos móviles y redes sociales impulsada desde el gobierno, especialistas advirtieron que la exposición excesiva a puede provocar consecuencias en el desempeño escolar de los , así como afectar su desarrollo psicosocial y desencadenar un trastorno por videojuegos, conocido también como gaming disorder, considerado un desorden mental por la Organización Mundial de la Salud.

En entrevista con , Carla Alejandra Márquez Muñoz, académica del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, definió el padecimiento como “un patrón persistente de jugar videojuegos, donde a la persona le cuesta muchísimo trabajo limitar o detener la actividad”; sin embargo, explicó que para considerarlo un trastorno el paciente debe cumplir con una serie de criterios.

En ese sentido, detalló que, aunado a la imposibilidad de desprenderse del juego, este comienza a tener mayor prioridad sobre otras actividades, intereses o responsabilidades y, como en otras adicciones, el patrón tiende a escalar pese a las consecuencias negativas que genera en el jugador.

Lee también

El trastorno se genera porque los videojuegos estimulan el sistema dopaminérgico, es decir, el sistema de recompensa: especialista. Foto: Archivo Cuartoscuro
El trastorno se genera porque los videojuegos estimulan el sistema dopaminérgico, es decir, el sistema de recompensa: especialista. Foto: Archivo Cuartoscuro

De acuerdo con la especialista, el origen del trastorno se asocia con factores psicológicos, familiares y sociales, esencialmente a una carente regulación emocional por parte de los jugadores, “porque los videojuegos pueden disminuir la ansiedad, el estrés, la tristeza o el aburrimiento. Las personas son muy vulnerables a las recompensas inmediatas y los videojuegos son muy atractivos porque tienen descargas de dopamina constantes que ninguna otra cosa te va a dar en el mundo real”.

Con relación a las consecuencias que conlleva el uso desmedido de los videojuegos, puntualizó que pueden ocasionar problemas visuales por la exacerbada exposición a las pantallas, alteraciones posturales y sedentarismo, por la reducción considerable de actividad física, así como la perturbación de la calidad del sueño.

En el ámbito de la salud mental, apuntó que producen una falsa regulación emocional, “porque lo usan para no enfrentar la vida y la persona se vuelve más irritable, se frustra más, tiene mayor ansiedad, no se puede concentrar y ello tiene consecuencias muy graves en todas las áreas de su vida”.

Mientras que en la esfera social causan aislamiento y dificultades para socializar.

Lee también

Para la académica, la prohibición o regulación gubernamental es inviable. Por ello, enfatizó que la supervisión y limitación por parte de los padres y madres de familia es imprescindible para evitar que los jóvenes desarrollen una adicción a los videojuegos, “pues ellos tienen que estar alerta de cómo están afectando a sus hijos. Los papás son quienes deben tener el control. No puedes ver que tu hijo está teniendo estas consecuencias y no hacer nada al respecto”.

Hay personas que pasan hasta 20 horas jugando, llegan a sustituir sus horas de sueño, señaló experta. Foto: Archivo Cuartoscuro
Hay personas que pasan hasta 20 horas jugando, llegan a sustituir sus horas de sueño, señaló experta. Foto: Archivo Cuartoscuro

Consideró que no tienen que ser satanizados, pues el uso moderado puede fungir como un “aliado cognitivo” para los jóvenes, porque les ayuda a desarrollar habilidades y les permite tener tiempos de descanso y ocio que impactan de manera positiva en su salud física, mental y emocional.

“No los tenemos que ver como el enemigo. Tenemos que encontrar la forma de convivir con ellos y educarnos de cómo usarlos. Tenemos derecho al descanso y algunas personas eligen los videojuegos como la forma en que pueden tenerlo”, expresó.

Lee también

Perla Leal García, académica del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, afirmó que el gaming disorder activa las mismas áreas del cerebro asociadas a otro tipo de adicciones y alertó que con ello “se expone a las infancias y juventudes a cuestiones que los pueden enganchar de por vida y después es muy complicado un camino hacia atrás”.

La experta coincidió en que para considerarlo un trastorno tiene que implicar un componente obsesivo, “donde se dejan de hacer las actividades cotidianas, como atender la escuela, hacer las tareas, convivir con otras personas por estar únicamente en el videojuego. Reemplaza la vida real y desplaza las obligaciones cotidianas por estar en estos entornos virtuales”.

“Hay personas que pasan hasta 20 horas jugando, porque llegan a sustituir sus horas de sueño, dejan de comer o comen junto a la consola o al ordenador para poder seguir jugando”, indicó.

Lee también

Según Leal García, el trastorno se genera porque los videojuegos estimulan el sistema dopaminérgico, es decir, el sistema de recompensa, “por lo que todas las personas estamos en riesgo y en la susceptibilidad de desarrollarlo”.

Aunado a la alteración del ciclo del sueño y la sobreestimulación visual, advirtió que el padecimiento también puede desencadenar aislamiento social, trastornos de ansiedad, síndromes de abstinencia, desensibilización social y desrealización, es decir, sentimientos de irrealidad en los jugadores.

La especialista refirió que los padres y madres de familia deben establecer un vínculo responsable con los videojuegos.

Lee también

Por ello, destacó que, más que una prohibición, deben dar acompañamiento a los jóvenes, empezar a relacionarse con los juegos y restringir los tiempos.

Eduardo Jiménez García, médico siquiatra de la Universidad Iberoamericana, sostuvo que el promedio de tiempo para jugar videojuegos de manera saludable es de dos horas divididas en dos sesiones al día. Mientras que un promedio de tiempo que puede representar un mal indicador es jugar más de cinco horas en una sola sesión.

Además, apuntó que esta sobreexposición también puede provocar sobrepeso y obesidad, y propiciar el consumo de energizantes y tabaco. En su opinión, para entablar un vínculo responsable con los videojuegos, los jóvenes tienen que reconocer las razones por las que están jugando.

Lee también

“La mayoría juega por diversión, pero cuando se identifica que el juego se utiliza para escapar de la realidad o de los problemas, es una señal de que algo está mal con su uso”, concluyó.

Testimonio

Ian, un estudiante de 21 años, se adentró en el mundo de los videojuegos desde que tenía cinco, como una manera de convivir con su familia; sin embargo, con el transcurrir de los años, el tiempo de juego fue incrementando y comenzaron a presentarse las primeras consecuencias en el ámbito psicoemocional, físico, social y escolar.

Aunque rechazó que padezca gaming disorder, relató que en promedio destina cinco o seis horas diarias a jugar, “porque es entre tiempo muerto, desvelarme en la madrugada y cualquier momento que tengo libre”.

Lee también

Confesó que los videojuegos le ayudan a escapar de su realidad y a estimular sus emociones, “porque me dan un sentimiento de que constantemente estoy logrando algo y descubriendo cosas nuevas. Me hace sentir que estoy avanzando y que estoy llegando a algún lado cuando realmente no es así. Cuando ganas o te dan un premio te hace sentir feliz”.

Debido a los videojuegos, ha padecido alteraciones agudas del sueño porque se desvela para jugar; su rendimiento escolar ha disminuido, porque asiste a clases sin descansar y juega dentro del aula; ha experimentado síndrome de abstinencia y cuadros de ansiedad cuando no puede jugar, y ha atravesado periodos de ansiedad porque los videojuegos lo han aislado de su entorno familiar y amistoso, porque prefiere seguir jugando.

“No sólo no pienso con claridad por no haber dormido, sino que a veces sólo estoy pensando en el videojuego”, reconoció.

Lee también

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Cargando comentarios...