En el corazón del taller, entre el ruido del torno y el olor a soldadura, se fabrican las que desatan la locura en las colonias. No van destinadas a las vitrinas de los grandes clubes de Europa, sino a los campeones del torneo dominical, a las ligas escolares y a esos héroes locales que dejan la piel cada semana en canchas de pasto sintético, de futbol rápido o sobre el polvo de los campos de tierra.

Para ellos, levantar este metal es tocar el cielo.

El nacimiento de un trofeo es un ritual meticuloso y artesanal. Todo comienza con el marcado de la lámina, donde se trazan las líneas que definirán la recompensa del campeón.

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Estos trofeos son para los campeones del torneo dominical, las ligas escolares y de los que juegan en pasto sintético o campos de tierra. Foto: Luis Camacho/EL UNIEVRSAL
Estos trofeos son para los campeones del torneo dominical, las ligas escolares y de los que juegan en pasto sintético o campos de tierra. Foto: Luis Camacho/EL UNIEVRSAL

Posteriormente, la pieza pasa por el torno para adquirir simetría y regresa al cincelado, la etapa manual donde el metal empieza a tomar la forma reconocible de una copa. Más allá de la técnica de fabricación, el verdadero valor de estas piezas radica en su impacto social.

En entornos vulnerables y comunidades marginadas, estos trofeos operan como un faro de motivación y un escudo contra las calles complicadas. Estas copas no sólo premian un resultado deportivo, sino que siembran la ilusión colectiva de un barrio entero que se une, celebra y encuentra en el futbol una vía de escape, identidad y superación.

El nacimiento de un trofeo es un ritual meticuloso y artesanal. En la etapa de cincelado, el metal empieza a tomar la forma reconocible de una copa. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
El nacimiento de un trofeo es un ritual meticuloso y artesanal. En la etapa de cincelado, el metal empieza a tomar la forma reconocible de una copa. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Estos trofeos operan como un faro de motivación y un escudo contra las calles complicadas. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Estos trofeos operan como un faro de motivación y un escudo contra las calles complicadas. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Más allá de la técnica de fabricación, el verdadero valor de estas piezas radica en su impacto social Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Más allá de la técnica de fabricación, el verdadero valor de estas piezas radica en su impacto social Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Las piezas se fabrican en la localidad de Cuautlalpan, en el municipio de Texcoco, en el Estado de México. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Las piezas se fabrican en la localidad de Cuautlalpan, en el municipio de Texcoco, en el Estado de México. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

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cdm

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