Los aranceles “recíprocos” que anunció el presidente estadounidense, Donald Trump, provocaron un shock mundial y una ola de indignación de los afectados, empezando por la Unión Europea.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que “los aranceles universales anunciados por Estados Unidos son un duro golpe para las empresas y los consumidores de todo el mundo. Europa está preparada para responder. Siempre protegeremos nuestros intereses y valores. También estamos dispuestos a comprometernos. Y pasar de la confrontación a la negociación”, dijo.
Advirtió que “si atacas a uno [de la UE], atacas a todos”, y dijo que entiende que los europeos se sientan “defraudados por su viejo aliado”.
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China dijo que “se opone firmemente” a los nuevos aranceles estadounidenses contra sus exportaciones y adelantó que habrá “contramedidas para resguardar” sus derechos e intereses.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, a pesar de haber evadido los aranceles recíprocos, está molesto por la entrada en vigor, desde anoche, de gravámenes del 25% al sector del automóvil, y dijo que “vamos a combatir estos aranceles con contramedidas”.
Carney consideró que las tarifas de EU “cambiarán fundamentalmente el sistema de comercio mundial” y “afectarán directamente a millones de canadienses”.
Prometió “proteger a nuestros trabajadores y vamos a construir la economía más fuerte del G7”.
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En iguales términos se pronunció el primer ministro australiano, Anthony Albanese, para quien los aranceles de EU no sólo “son totalmente injustificados”, sino que “no son el acto de un amigo”.
Albanese recalcó que Australia no cobra nada por las importaciones estadounidenses y advirtió que uno de cada cuatro empleos australianos dependen del comercio.
América Latina también sentirá el impacto de los aranceles. La mayoría de los países se verán afectados con 10% de arancel.
A decir del director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, Ricardo Barrientos, este tipo de políticas arancelarias frenarán los avances a un comercio libre y representan un “retroceso al siglo XIX en materia de exportaciones e importaciones”.
El Congreso de Brasil aprobó por unanimidad la “ley de reciprocidad económica”, que otorga herramientas al Ejecutivo para responder a las barreras comerciales de Trump.
El ministerio brasileño de Exteriores dijo que los aranceles violan los compromisos de EU ante la Organización Mundial de Comercio, organismo ante el cual se plantea presentar un recurso y que se evalúan “todas las posibilidades de acción”.
El presidente colombiano Gustavo Petro dijo que los nuevos gravámenes estadounidenses pueden ser “un gran error”.
La industria automovilística alemana advirtió que estos gravámenes “sólo crearán perdedores”.
El ministro británico de Comercio, Jonathan Reynolds, expresó su intención de alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos para, al menos, mitigar el impacto de las tarifas de Trump, aunque advirtió que Londres tiene “una extensa gama de herramientas” a su disposición y no dudará “en actuar”.
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La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó la introducción de aranceles como una medida “mala, que no conviene a ninguna parte”.
Japón había dicho que buscaría lograr exenciones a los aranceles a través del diálogo con Estados Unidos. China ya impuso aranceles de 10% y 15% a una serie de exportaciones agrícolas estadounidenses, entre otras cosas, en respuesta a los primeros gravámenes que anunció Trump.
El presidente en funciones de Corea del Sur, Han Duck-soo, convocó un grupo de trabajo de emergencia y prometió “usar todos los recursos gubernamentales para superar la crisis comercial” desencadenada por el arancel de 25% impuesto por Trump a los productos surcoreanos. Dijo que “la guerra arancelaria global se ha convertido en una realidad”, e instó a su gobierno a minimizar el daño a través de negociaciones agresivas con Estados Unidos. Agencias