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Washington.— El súbito y sorprendente cierre del espacio aéreo ayer sobre El Paso, Texas, que el gobierno de Estados Unidos atribuyó a la presencia de drones de un cártel, y que duró unas horas antes de ser suspendido, desató confusión y versiones contradictorias.
En plena madrugada del miércoles, la Administración Federal de Aviación (FAA) anunció el cierre del aeropuerto, uno de los más importantes del sur de Estados Unidos, durante 10 días, una medida excepcional. Todas las aerolíneas tuvieron que suspender sus vuelos hacia o desde El Paso, sitio fronterizo con Ciudad Juárez.
La restricción de sobrevuelo del espacio aéreo también afectó a la localidad de Santa Teresa, en el vecino estado estadounidense de Nuevo México. Unas ocho horas después, la FAA anunciaba que se suspendía el cierre y que ya no existía “amenaza para los vuelos comerciales”.
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La FAA no explicó en principio a qué obedeció la suspensión, pero el secretario estadounidense de Transporte, Sean Duffy, aseguró en X que la FAA y el Departamento de Guerra “reaccionaron rápidamente para hacer frente a una incursión de drones pertenecientes a un cártel”.
Añadió que “la amenaza fue neutralizada y no existe ningún peligro para el tráfico comercial en la región”, por lo que se reabrió el espacio aéreo.
Durante una comparecencia en el Congreso sobre el caso Jeffrey Epstein, la fiscal general Pam Bondi aludió al cierre temporal del espacio aéreo en El Paso y alegó que “mientras estamos sentados aquí, las noticias están reportando que drones de los cárteles están siendo derribados por nuestro ejército”.
Sin embargo, la congresista Jasmine Crockett pidió que quedara asentado en actas que el cierre “se debió a un impasse con el Departamento de Defensa sobre el uso de aeronaves militares no tripuladas, y no a los drones de cárteles mexicanos”.
El cierre y posterior reapertura generaron enojo, incluso del alcalde de El Paso, quien señaló que “esta decisión innecesaria ha causado caos y confusión en la comunidad”.
En rueda de prensa, el alcalde se quejó de que no hubo coordinación con las autoridades locales y que ese tipo de decisión “no había ocurrido desde el 11 de septiembre” de 2001, cuando ocurrieron los ataques yihadistas en la Unión Americana. El jefe de policía de El Paso, Pete Pacillas, reveló que la ciudad “no ha sido notificada” de ninguna incursión aérea por parte de los cárteles mexicanos.
“Eso es un rumor que hemos oído, nada más, pero aún no se nos ha dado ninguna determinación oficial sobre por qué fue cerrado”, dijo a reporteros. Representantes demócratas cuestionaron la versión oficial y exigieron explicaciones a las autoridades.
En tanto, medios estadounidenses, de CBS News a The New York Times, pasando por CNN y Fox News, dieron otra versión de lo ocurrido, citando a fuentes del gobierno estadounidense y aeroportuarias. De acuerdo con la información que obtuvieron, todo comenzó con los planes del Pentágono de probar un láser para derribar drones utilizados por narcotraficantes en la frontera.
Eso causó fricciones con la FAA, que quería garantizar la seguridad de los vuelos comerciales. Las dos agencias no lograron coordinarse.
A pesar de una reunión programada para el 20 de febrero para discutir el asunto, el Pentágono quiso seguir adelante y probar el láser, lo que llevó a la FAA a cerrar el espacio aéreo sobre la ciudad en la frontera sur de Estados Unidos.
Los medios coincidieron en que la FAA tomó la decisión sin avisar a otras agencias, o a la Casa Blanca.
Sobre el derribo del dron, tanto CBS como Fox News coinciden en que en los últimos días (no detallaron fecha), se usó un láser para derribar lo que las autoridades estadounidenses pensaron que era un dron, pero que terminó siendo un globo de fiesta, o varios.
Preocupante, falta de coordinación
La investigación sobre la colisión de un avión de pasajeros y un helicóptero del Ejército, que mató a 67 personas el año pasado cerca de Washington, dejó de manifiesto cómo la FAA y el Pentágono no siempre trabajan bien juntos.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte dijo que la FAA y el Ejército no compartieron entre sí datos de seguridad sobre el alarmante número de incidentes con riesgo de colisión alrededor del Aeropuerto Nacional Reagan y no abordaron los riesgos.
La legisladora demócrata Veronica Escobar, cuyo distrito incluye El Paso, apuntó que ni su oficina ni funcionarios locales recibieron aviso previo del cierre.
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