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San José.- La xenofobia hacia los nicaragüenses resurgió con potencia esta semana en Costa Rica por temor al coronavirus. Arraigada desde hace más de 100 años en la sociedad costarricense, la antipatía por los “vecinos del norte”, en alusión a Nicaragua, reemergió por el aumento en Costa Rica de casos de Covid-19 importados de ese país y reactivó un “no” a los migrantes irregulares nicaragüenses.
Al urgir ayer a la iniciativa privada de Costa Rica a que, para frenar la propagación, evite contratar mano de obra nicaragüense sin permiso migratorio, el presidente de la (estatal) Caja Costarricense de Seguro Social, Román Macaya, advirtió en Nuestra Voz, programa radiofónico de esta ciudad, que eso “es muy peligroso” por el impacto en la “salud pública”.
La irrupción xenófoba creció por la política del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de minimizar la pandemia y negarse a adoptar medidas urgentes para contener su acelerada difusión interna e impedir el golpe externo a Costa Rica, uno de los destinos preferidos de centenares de miles de migrantes nicaragüenses —legales o ilegales— en un negocio de coyotes o traficantes de personas.
“La conducta criminal de Ortega ha activado uno de los flagelos más graves en una sociedad: la xenofobia”, acusó el nicaragüense Álvaro Leiva, secretario ejecutivo de la (no estatal) Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) y exilado desde 2018 en Costa Rica por las amenazas a su vida en Nicaragua.
“Por el dolo y la mala intención” de Ortega al promover “el contagio masivo de la población indefensa” de Nicaragua, “se activa peligrosamente una xenofobia en contra de la comunidad nicaragüense en Costa Rica”, dijo Leiva a EL UNIVERSAL.
La actitud que Ortega asumió a partir de marzo anterior, de oponerse a una cuarentena y a otros protocolos, contrastó con una alerta que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reafirmó el pasado martes de que la enfermedad en Nicaragua “está muy difícil de controlar”.
El gobierno de Nicaragua defendió ese día su respuesta a la crisis y alegó que mantiene un “seguimiento responsable y cuidadoso” al problema y que “continuamos trabajando” para atender a las familias nicaragüenses.
El gobierno costarricense aseguró la semana anterior que el “principal riesgo” de Costa Rica es el “alto nivel de circulación” del virus en Nicaragua y, al exponer su incomodidad con Ortega ante la emergencia, adujo que como la frontera con ese país tampoco es “infranqueable”, quisiera tener “un muro”.
Costa Rica cerró en marzo su límite con Nicaragua al ingreso de extranjeros para prevenir una mayor transmisión y anteayer reforzó las restricciones en la zona.
El gobierno nicaragüense registró mil 118 contaminados y 46 muertos a esta semana, pero el (no estatal) Observatorio Ciudadano Covid-19, foro interdisciplinario de Nicaragua creado para romper el hermetismo oficialista, replicó que son 3 mil 725 con 805 fallecidos. Costa Rica reportó ayer mil 194, con 10 víctimas mortales en casi tres meses.
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