Miami.— A pesar de que aún se encuentra lejana la elección presidencial de de noviembre de 2028, hay dos nombres en el Partido Republicano que despuntan entre quienes podrían continuar con el proyecto político del mandatario cuando termine su periodo actual.

“Hay dos nombres que dominan esa posibilidad dada su posición actual dentro del gobierno: el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio”, declara a EL UNIVERSAL la analista política Jane Williams.

El 5 de agosto, el presidente Trump dio el banderazo de salida cuando, a la pregunta de si el “heredero” del movimiento Make America Great Again (MAGA) era el vicepresidente estadounidense, declaró: “Bueno, creo que lo más probable; en toda justicia, es el vicepresidente”.

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Pero luego, añadió: “Creo que Marco [Rubio] también es alguien que tal vez se juntaría con JD de alguna forma”.

El pasado miércoles, en entrevista con NBC, Trump dijo que una fórmula para 2028 con Vance y Rubio sería difícil de superar, pero se negó a decir quién cree que debería liderar la fórmula, diciendo que hay diferencias de estilo entre ellos. “Diría que uno es un poco más diplomático que el otro. Creo que ambos son muy inteligentes”, señaló. “No quiero discutir, no quiero usar la palabra pelea. No sería una pelea. Pero miren, JD es fantástico, y Marco es fantástico”.

“Es muy de su forma de ser. Trump evita coronar a alguien demasiado pronto y deja que la competencia exista sin una orden formal”, señala Williams.

El portal Semafor reportó que el presidente ha alimentado una competencia Vance–Rubio y que ambas figuras operan bajo una presión constante de desempeño y lealtad. En un contexto parecido, el estratega republicano Alex Conant señala que “ya hay muchas cosas pasando en privado”.

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Republicanos señalan virtudes de cada uno. “Rubio tiene profundidad, pero Vance lo está aprendiendo rápido, muy rápido”, indicó la senadora Cynthia Lummis, de Wyoming.

El senador John Hoeven, de Dakota del Norte, declaró que “a Trump le gusta JD, está impresionado con él”. Sobre Rubio, explicó que “la gente ve a Marco y lo capaz que es”.

Los sondeos colocan a Vance en la cima. En la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de 2025, una votación informal entre asistentes mostró 61% de preferencias por el vicepresidente para 2028. “Este dato no representa al electorado general, pero sí refleja el ánimo de las bases más activas de los republicanos”, advierte Williams.

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En encuestas nacionales para la nominación republicana, el promedio de RealClearPolitics (RCP) coloca a Vance con una ventaja amplia. En promedio, para el 25 de agosto al 19 de diciembre del año pasado, Vance aparece con 48.8%; seguido por Donald Trump Jr. con 11.0%; Marco Rubio con 9.3%, y el gobernador de Florida, Ron DeSantis, con 9%. A muchos ha llamado la atención un Donald Trump Jr. en un lejano segundo lugar, por lo que algunos republicanos se han preguntado si Trump Jr. tiene posibilidad real de “colarse” en la conversación de 2028.

A decir de Williams, “esa posibilidad es más política y mediática que operativa”. La razón es simple: su apellido y su presencia permanente en el ecosistema MAGA (Make America Great Again) le dan un piso alto de reconocimiento. Pero la analista insiste en que, “hasta hoy, Trump Jr. no aparece en ninguna pista política rumbo a 2028”. La ventaja interna del vicepresidente de EU convive con un dato nacional que en una campaña general pesa. Vance es un político más polarizante. El promedio que lo ve favorable según el RealClearPolling, marca 42.3% favorable y 50.0% desfavorable, para un saldo de menos 7.7 puntos.

“Este dato ayuda a entender por qué algunos republicanos hablan de reforzar la fórmula con una figura que atraiga a votantes menos alineados con MAGA”, subraya la analista.

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Rubio tiene un perfil más conocido desde hace más años y carga con la exposición diaria del gobierno. Una encuesta nacional de Rasmussen Reports, publicada el 9 de abril de 2025, encontró que 45% de votantes probables lo ven favorablemente y 41% desfavorablemente, con 15% que dijo no estar seguro. En el gabinete de Trump, Rubio ha acumulado funciones: secretario de Estado y, en distintos momentos, asesor interino de Seguridad Nacional, administrador interino de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y responsable interino de los Archivos Nacionales; y más recientemente, coordinador político y operativo para Venezuela.

Rubio ha buscado contener cualquier lectura de rivalidad directa con Vance. En una entrevista para Vanity Fair declaró que “si Vance se postula a presidente, él va a ser nuestro nominado y yo seré de los primeros en apoyarlo”. Esa frase lo coloca, al menos públicamente, en el papel de aliado y no de competidor. Vance también ha intentado bajar el volumen del tema y negar una guerra interna con Rubio. En octubre de 2025 dijo que hablar de 2028 es “prematuro” y definió al secretario de Estado como “probablemente mi mejor amigo en la administración”.

Pero en política no hay amigos, se dice. Y aunque algunos republicanos ven a Vance-Rubio en una misma fórmula, otros advierten que las ambiciones presidenciales de cada uno podrían impedir ese escenario. “Trump debe actuar como árbitro, sin imponer una disputa personal”, señala Williams.

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Pero Trump es todo, menos moderado. De acuerdo con The Wall Street Journal, en conversaciones privadas, Trump ha sugerido que Rubio podría tener posibilidades de liderar el Partido Republicano. “¿Cuál de ustedes va a encabezar la candidatura?”, preguntó Trump a Vance y Rubio en algún momento, según una fuente citada por el medio estadounidense. “Solía pensar que sería Vance-Rubio, pero tal vez sea Rubio-Vance”.

Para otros, las múltiples tareas que ha asignado Trump a Rubio, a quien algunos llaman “el mil usos”, tiene un objetivo más oscuro: dejar que sea él quien pague los platos rotos, en caso de que algo salga mal, mientras protege a Vance.

Los demócratas ya hablan de Vance y Rubio en términos presidenciales, destacando sus puntos flacos. En el caso del vicepresidente, se concentran en el tema del aborto. El Comité Nacional Demócrata (DNC) lo ha descrito como “extremista antiaborto”.

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Sobre Rubio, critican su cambio de postura en la administración Trump. “Tengo que decirle directa y personalmente que lamento haber votado por usted para secretario de Estado”, le dijo el senador Chris Van Hollen al secretario de Estado en una audiencia.

¿Un rostro nuevo?

En la conversación de votantes estadounidenses en general aparecen señales mixtas, especialmente entre jóvenes republicanos. Un grupo focal de Longwell Partners con votantes de Trump de 18 a 24 años (Generación Z), mostró poco entusiasmo por Vance como candidato para 2028, según un reporte citado por Mediaite. Uno de los participantes dijo que “ya es tiempo de alguien nuevo, especialmente para el Partido Republicano”. Otro participante afirmó que “no creo que Vance pueda ganar, porque está demasiado conectado al actual establishment político en Washington”. Varios mencionaron como alternativas a DeSantis, Vivek Ramaswamy, Rubio, el senador Tom Cotton y el empresario James Fishback.

Mientras Vance es el favorito temprano de MAGA, Rubio es quien tiene exposición nacional. Es el rostro de las decisiones del gobierno, pero también quien se lleva el desgaste.

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Demócratas y republicanos, señala la analista Williams, “ya usan a ambos como símbolos del rumbo del trumpismo”.

Pero aún falta la última palabra, y esa la tiene Trump, quien ni siquiera ha descartado, aunque la ley lo prohíba, ser él mismo el candidato para los comicios de 2028. “Sería interesante”, dijo el miércoles.

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