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Washington.— Mientras Estados Unidos sigue de duelo por los 11 asesinados en una sinagoga de Pittsburgh este fin de semana, el presidente Donald Trump volvió a demostrar su incapacidad y falta de voluntad de rebajar el tono y la discordia en su discurso: a una semana para las elecciones de medio término, volvió a arremeter contra la prensa, culpable —en su opinión— del clima de odio que hay en el país.
Para ello, Trump recuperó una frase que provocó una oleada de protestas: “Los medios de comunicación falsos [son] los verdaderos enemigos del pueblo”, tuiteó. En su opinión, la “indignación e ira” en EU se acabaría si la prensa “parara su hostilidad obvia”, e informara “de forma justa y acertada”.
El presidente no ha hecho una autocrítica de su retórica, a la que muchos responsabilizan de la situación de división en EU.
En la Casa Blanca siguieron sus directrices y confrontaron duramente cualquier insinuación referida a que Trump podría tener algún tipo de culpa en la vileza que se vive, y que la semana pasada se transformó en miedo, amenazas, violencia y muerte. “Lo primero que hizo la prensa fue culpar al presidente, haciéndole responsable de estos actos ridículos. Es indignante que esa sea la primera reacción”, se quejó la vocera presidencial, Sarah Sanders.
Trump, a pesar de que en ocasiones efímeras hizo llamados a la unidad, no va a rebajar el tono, por mucho que la opinión pública del país se lo pida. “El presidente se va a defender y contraatacar”, dijo Sanders, perfilando a Trump como víctima de un sinfín de ataques, especialmente de los medios.
“Ustedes [los periodistas] tienen una enorme responsabilidad en la naturaleza divisiva del país, cuando 90% de la cobertura de todo lo que hace el presidente es negativa”, argumentó la portavoz, remarcando que el presidente “ha cumplido las promesas hechas” y que la economía “va muy bien”.
Sin embargo, mintió al decir que Trump “fue elegido por una mayoría abrumadora de 63 millones de estadounidenses que lo apoyaron”. Ganó, pero su rival, la demócrata Hillary Clinton, lo superó por casi 3 millones de votos.
Trump prevé visitar Pittsburgh hoy, a pesar de que miles de personas firmaron un manifiesto, impulsado por líderes judíos, en el cual le declaran persona non grata hasta que cambie de comportamiento: “Usted llamó al asesino maligno, pero la violencia de ayer [el sábado] es una culminación directa de su influencia”, se lee en el texto.
Tras la reciente oleada de odio en EU, el país trata de empezar a cicatrizar heridas. Los actos de recuerdos a los muertos se multiplicaron y los gestos de solidaridad se sumaron unos tras otros.
Los detenidos por ser los responsables de los días de pánico que vivió EU durante la semana pasada comparecieron por primera vez ante un juez.
El primero fue Rob Bowers, el autor del tiroteo en Pittsburgh, quien entró en la corte en silla de ruedas. No dijo nada, y tal como entró regresó a la cárcel sin fianza. El inicio de su proceso judicial está programado para este mismo jueves; la fiscalía pedirá pena de muerte.
A miles de kilómetros de distancia, en Miami, Cesar Sayoc entraba en una corte federal para iniciar su proceso judicial por el envío de 15 paquetes explosivos —el último se descubrió en Atlanta, dirigido a la CNN—. Su juicio se celebrará en Nueva York y puede ser condenado hasta a 48 años de prisión.
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