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Miami.— El presidente estadounidense, Donald Trump, está cada vez más aislado políticamente y la rebelión crece al interior de su partido.
Trump tuvo que dejar de lado su fondo “antiinstrumentalización”, por cerca de mil 800 millones de dólares, destinado según el gobierno a indemnizar a individuos que considera víctimas del sistema judicial, luego de que los republicanos expresaran sus dudas.
El miércoles, la Cámara Baja aprobó una resolución para ordenar el fin de la guerra contra Irán gracias a los votos de cuatro legisladores republicanos. Trump expresó su ira por el actuar republicano, aunque el impacto sea sólo simbólico.
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“Trump conserva a sus más fieles seguidores, pero ha perdido al electorado que lo llevó por segunda vez a la Casa Blanca y que decide elecciones fuera de la burbuja republicana”, dice a EL UNIVERSAL la economista y analista María Díaz.
Una encuesta de The Economist/YouGov del 15 al 18 de mayo le da 37% de aprobación nacional y 57% de desaprobación, mientras entre simpatizantes MAGA registra 95% de aprobación y 4% de desaprobación. El promedio de RealClearPolling confirma desplome. Trump aparece con 39.8% de aprobación y 58.3% de desaprobación, un saldo negativo de 18.5 puntos. Su percepción personal tampoco lo rescata: 40.4% favorable contra 55.9% desfavorable. Esos números retratan a un presidente rechazado por una mayoría clara; “MAGA lo sostiene, pero ya no le alcanza para revertir la impopularidad nacional”, dice Díaz.
Quinnipiac fue más severa; su encuesta publicada el 20 de mayo colocó a Trump en 34% de aprobación y 58% de desaprobación entre votantes registrados, la aprobación más baja de su segundo mandato en esa medición. Entre independientes: 26% lo aprueba y 64% lo desaprueba. En abril, Quinnipiac lo tenía en 38% de aprobación y 55% de desaprobación.
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En relación a MAGA, The Economist/YouGov muestra que 69% de sus simpatizantes aprueba fuertemente a Trump y 26% lo aprueba de forma moderada. Entre republicanos, su aprobación sigue alta, en 83%. Pero entre independientes cae a 26%, con 64% de desaprobación.
“La base más leal que tiene Trump puede dominar una primaria republicana, pero ya no le da para reconstruir una mayoría nacional”, advierte la analista.
More in Common hizo una investigación que revela que sólo 38% de sus 77 millones de votantes de 2024 dice que ser MAGA es importante para su identidad política. El resto se reparte entre conservadores contra la agenda progresista identitaria, republicanos tradicionales y una derecha renuente que votó por Trump de manera transaccional, no religiosa.
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Ahí está la división; los duros de MAGA siguen con Trump, sectores periféricos de su coalición muestran cansancio, dudas y arrepentimiento. More in Common encontró que 92% de duros de MAGA seguían confiado en su voto de 2024, mientras casi seis de cada 10 votantes de derecha renuente tienen sentimientos mezclados o arrepentimiento. El dato explica por qué Trump puede seguir mandando dentro del Partido Republicano y estar debilitándose como candidato nacional.
La economía, que fue su argumento más rentable, se ha vuelto su punto más vulnerable. Quinnipiac encontró que 33% aprueba su manejo económico y 64% lo desaprueba; entre independientes, 70% lo desaprueba. Tim Malloy, analista de Quinnipiac, resumió que ese “tema distintivo se agria entre los votantes”. “Se trata de un problema de precios en la gasolina, en la comida del supermercado, en los ingresos, en el poder adquisitivo perdido y en las prioridades”, subraya Díaz.
El termómetro más exacto de aceptación o rechazo lo representa la gasolina, que convirtió la guerra exterior en un golpe doméstico. Quinnipiac encontró que 55% de los votantes culpa “mucho” a Trump por el alza reciente de los precios de la gasolina, y 68% cree que no está suficientemente enfocado en los problemas que enfrentan la mayoría de los estadounidenses. Malloy añadió que votantes le están diciendo que es hora de mirar hacia casa. “Ese es el juicio más duro contra un presidente que prometió gobernar para los estadounidenses”, dice la analista.
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La erosión se ve entre latinos que votaron por Trump; Pew Research Center encontró que 66% de votantes latinos de Trump en 2024 aprueba su gestión, cifra mayoritaria, pero 27 puntos más baja que al inicio de su segundo mandato. Entre votantes no hispanos de Trump, la aprobación bajó a 79%, una caída de 16 puntos. Pew señaló que la posición de Trump “ha caído más bruscamente” entre sus votantes hispanos. “Esa caída tiene un peso específico porque Trump no ganó sólo con MAGA; ganó con una coalición ampliada, incluidos los latinos, que hoy está reducida”, señala Díaz. La guerra contra Irán terminó de abrir división más visible dentro del mundo trumpista. The Economist/YouGov encontró que 60% de estadounidenses se opone a la guerra contra Irán y sólo 30% la apoya. Entre simpatizantes MAGA, 78% la apoya y 14% se opone. Entre votantes de Trump de 2024, el apoyo baja a 66% y frente a 28% que lo reprueba. Siguiendo con More in Common, entre republicanos renuentes, 54% se opone a la guerra, 26% la apoya y 5% tiene mucha confianza en decisiones de Trump sobre el conflicto; 43% cree que archivos Epstein pudieron haber influido en la motivación de la guerra, 86% culpa a Trump por aumento de gasolina y 34% expresa un arrepentimiento por haber votado por él en 2024.

El Quincy Institute for Responsible Statecraft y The American Conservative encontraron la misma señal entre votantes de Trump de 2024. Menos de la mitad, 40%, apoyaba fuertemente la decisión de ir a la guerra con Irán; 23% se oponía de manera moderada o fuerte. Entre votantes de Trump de 18 a 29 años, el apoyo neto es de apenas ocho puntos. Trita Parsi, del Quincy Institute, aseguró que esos votantes prefieren “terminar la guerra más pronto que tarde”.
Pero la revuelta más ruidosa no viene del votante MAGA común, sino de figuras que ayudaron a construir el ecosistema trumpista de hoy. American Broadcasting Company News reportó que Tucker Carlson calificó el ataque contra Irán como “absolutamente repugnante y malvado”. Marjorie Taylor Greene escribió: “Votamos por EU Primero y CERO guerras”. Thomas Massie dijo: “Esto no es EU Primero”.
American Broadcasting Company News reiteró después la frase que funciona como acusación política: “No es lo que votamos”. Natalie Winters, del programa War Room de Steve Bannon, advirtió que Trump tenía “como máximo un mes” antes de que la guerra empezara a verse como otro conflicto prolongado. Jack Posobiec señaló que entre los jóvenes de MAGA la intervención exterior cae peor porque la leen como prioridad dada a intereses extranjeros sobre necesidades internas. Esa generación no se movilizó para otra guerra en Medio Oriente.
Axios habló de una rebelión de los diseñadores del imperio mediático MAGA contra Trump. Describe “revuelta abierta” de comunicadores, activistas, podcasters e influencers. Advirtió que, tomadas en conjunto, deserciones podrían representar amenaza existencial para MAGA.
Epstein es otro foco de daño. YouGov encontró en febrero que 52% de estadounidenses cree que Trump está tratando de encubrir los crímenes de Jeffrey Epstein y 50% cree que estuvo involucrado en crímenes atribuidos a Epstein; entre republicanos, esas cifras son mucho menores, 12% y 13%. En diciembre de 2025, YouGov había registrado que sólo 46% de los republicanos MAGA aprobaba fuertemente el manejo de Trump sobre Epstein, aunque otro 30% lo aprobaba moderadamente.
Wired describió que movimiento MAGA está furioso por los archivos de Epstein, pero “no están molestos con Donald Trump”. La ira se dirige contra Kash Patel, director del FBI, en su momento contra Pam Bondi, exfiscal general de EU; contra Steve Bannon, contra el Departamento de Justicia y contra cualquiera antes que contra el presidente. “Esa actitud de proteger a Trump en el corto plazo no elimina el daño de los archivos Epstein, simplemente lo alarga; porque cuando se combina con la guerra de Irán, la gasolina y la inflación, la lealtad se debilita”, explica Díaz.
Las elecciones de noviembre pueden convertir esa división en castigo electoral. RealClearPolling muestra a demócratas arriba por 7.7 puntos en el voto genérico al Congreso, 48.7% contra 41% republicano. Data for Progress encontró ventaja demócrata de ocho puntos y señaló que demócratas entran al ciclo con ventajas significativas en opinión. Quinnipiac añadió: si un candidato a la Cámara Baja apoya a Trump, 45% sería menos propenso a votarlo y 18% sería más propenso; entre independientes, el daño es de 48% contra 12%.
Si noviembre es adverso para los republicanos, “muchos dirigentes no dirán al principio que Trump es el problema; dirán que hay que ampliar la coalición, hablar de precios, evitar guerras, cuidar a los independientes y no encerrarse en la base”, comenta la economista. Pero el significado será el mismo; Quinnipiac encontró que 56% de los votantes quiere que los republicanos en el Congreso hagan más para enfrentar a Trump, 80% de los republicanos quiere que trabajen más con él.
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