Más Información

Caen 6 que simulaban ser agentes de la Fiscalía del Edomex; los detuvieron en flagrancia en calles de Huehuetoca

Juanita Guerra justifica salón de belleza en el Senado; servicio le ayuda a concentrarse en trabajo legislativo, dice

Municiones fabricadas para Ejército de EU acaban en manos del narco en México: NYT; planta de Lake City, el nexo más crítico

Migrante mexicano con 8 fracturas en el cráneo durante arresto de ICE dice que golpiza fue injustificada; “nunca hubo una pared”

Notifican a familias hallazgo de cuerpos en fosas en Sinaloa; hallazgo podría estar relacionado a mineros desaparecidos

Super Bowl 2026: SRE enfatiza llamado a viajar de "manera responsable"; advierte sobre posibles redadas del ICE

Tres muertos y un herido, saldo de la explosión de pirotecnia en comunidad de Oaxaca; "se activa red hospitalaria de la zona": gobernador

Sheinbaum canta con estudiantes de NL frase viral de Tik Tok; “estamos haciendo realidad el derecho a la educación”, asegura

FOTOS: Así fue el enfrentamiento entre manifestantes y policía en Juegos Olímpicos de Invierno; usan gas lacrimógeno para replegarlos

Alcalde de Tequila tenía a colombianos y personas del CJNG en la nómina; regidora lo señala de proteger al narco
Miami.- En Miami el español se oye en todas partes. En las tiendas, los bares y los restaurantes. En la consulta del médico o en el banco. Una omnipresencia que está cambiando la forma en la que se habla el inglés en la ciudad estadounidense.
Un estudio liderado por Phillip Carter, un profesor de Lingüística y de Inglés de la Florida International University (FIU), ha descubierto la existencia de un dialecto de ese idioma en el sur del estado de Florida.
Esta variedad del inglés incorpora calcos del español, esto es, expresiones traducidas literalmente desde esa lengua.
Así, en Miami una persona puede decir "get down from the car" en lugar de "get out of the car" por influencia de "bajarse del carro", o "put the light" en vez de "turn on the light" por "encender la luz".
También se dice "make the line" (hacer cola) en sustitución del habitual "get in line" o "make a party" (hacer una fiesta) en lugar de "throw a party".
El inglés resultante suena extraño para los demás hablantes del país.
El uso de calcos es habitual entre los inmigrantes cuando aprenden el idioma de su país de acogida, pero suele desaparecer con las generaciones siguientes, explica a la AFP Carter, de 43 años.
Su estudio, realizado con entrevistas a ciudadanos de origen latinoamericano, demostró que en el sur de Florida no siempre es así.
"Nos sorprendió comprobar que muchas de estas expresiones no desaparecen con la generación de los inmigrantes", dice el profesor. "Fue interesante ver que algunas se transmitían a sus hijos y a sus nietos. No todas, pero algunas permanecen. Por eso nos referimos a esto como un dialecto, algo que la gente aprende como primera lengua y que incluye algunos de estos rasgos influenciados por el español".
Lee también: Chile pide a padres usar el termino "les niñes" y desatan desacuerdo en redes
Calcos y spanglish, fruto de la convivencia entre el inglés y el español
Según el censo estadounidense, el 69.1% de la población del condado de Miami-Dade es hispana. La convivencia del inglés y el español es, por tanto, una realidad diaria para numerosos habitantes de la zona. Un fenómeno provocado por la llegada de cientos de miles de cubanos tras la revolución de 1959 en la isla y reforzado por movimientos migratorios desde otros países latinoamericanos como Colombia y Venezuela.
Esa cercanía entre idiomas, ese pasar constantemente de uno a otro, a veces en la misma frase, ya había creado el llamado "spanglish", una variedad del español llena de anglicismos y calcos del inglés, que se habla en varios lugares de Estados Unidos.
"No hay una sola lengua que no tenga palabras prestadas de otra", asegura Carter. "El préstamo es una realidad ineludible de las lenguas del mundo. Cuando hay dos lenguas habladas por la mayoría de la población, se producen muchos contactos lingüísticos interesantes".
Lee también: Reglas no escritas
Para Ody Feinberg los resultados del estudio de la FIU no son sorprendentes. "Lo veo mucho todos los días, porque la gente empieza a hablarme en inglés y, de repente, me dicen: 'tú hablas español'. Y luego lo mezclan una y otra vez. Es bastante cómico", dice esta mujer de 62 años, asesora de clientes para Louis Vuitton en Miami.
Camilo Mejía, de 47 años, celebra la diversidad cultural de Miami, donde trabaja en una ONG.
"Aquí no sólo aprendes sobre otras culturas, sino que también aprendes sobre una cultura que es fruto de que muchas personas de diferentes orígenes se hayan reunido, convivan y creen nuevas cosas juntas", refiere.
vare/mcc
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]













