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Río de Janeiro.— Miles de brasileños enfrentaron ayer el miedo al Covid-19 y salieron a las calles a protestar contra el gobierno de Jair Bolsonaro, en un grito unísono “por la vida” que retumbó en las primeras marchas multitudinarias registradas en todo el país desde el inicio de la pandemia.
Convocadas por las centrales sindicales, partidos de izquierda y movimientos sociales, las protestas se efectuaron de manera pacífica en más de 200 ciudades, incluidas las capitales, con actos violentos de la policía registrados sólo en Recife, la capital de Pernambuco.
Según O Globo, hubo actos en al menos 21 capitales estatales; los asistentes exigieron a Bolsonaro acelerar el proceso de vacunación y aumentar el monto de los auxilios para que los más pobres, los más afectados por la pandemia, tengan un ingreso “digno” para enfrentar la crisis. Armados de cubrebocas, alcohol en gel y pancartas, los manifestantes también pidieron frenar las privatizaciones de las empresas estatales y que acaben los recortes presupuestarios en las universidades.
Inmensas pancartas con las frases: “¡Fuera Bolsonaro!”, “¡Vacuna para todos ya!”, “Bolsonaro genocida”, fueron el común denominador en las marchas de todas las ciudades, así como mensajes recordando los 460 mil muertos y más de 16.3 millones de casos que han convertido a Brasil en uno de los países más afectados por el Covid.

Pese a los cuidados de los manifestantes, se registraron aglomeraciones, principalmente en las grandes capitales donde las marchas fueron masivas.
“Estar en las calles para luchar es un acto extremo para decir basta”, señaló el Partido de los Trabajadores (PT), la formación que lidera el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en su mensaje de invitación a las protestas. El dilema entre el discurso del aislamiento social y el fomento que tendrían las aglomeraciones con las marchas de este sábado llegó a oponer entre sí a partidos y a líderes de la izquierda en algunas regiones del país, como en Bahía, donde el gobernador Ruy Castro promovió las manifestaciones en carro para evitar los contagios de Covid-19.
En Pernambuco, el Ministerio Público emitió la víspera una recomendación para suspender los actos programados para este sábado a fin de evitar la propagación del virus, algo que las autoridades trataron de imponer a la fuerza en Recife.
Algunos manifestantes sufrieron lesiones en los ojos por las balas de goma disparadas para dispersar las marchas por la Policía Militarizada.
Las movilizaciones nacionales buscan desgastar al líder ultraderechista y acelerar las investigaciones que actualmente adelanta una comisión del Senado sobre posibles omisiones del gobierno en la gestión de la pandemia, aunque las posibilidades de lograr un juicio político en contra del mandatario son aún lejanas.
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