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París.— El presidente francés Emmanuel Macron decretó ayer un “estado de emergencia económico y social” en el país, por lo que anunció una serie de medidas para atajar la crisis de los chalecos amarillos, que incluyen un aumento del salario mínimo, una exención de impuestos para algunos jubilados y una prima de fin de año.
“Mi única preocupación son ustedes, mi única lucha es por ustedes”, dijo al concluir un esperado discurso desde el palacio presidencial.
Actualmente el salario mínimo mensual en Francia es de mil 498 euros brutos y mil 185 euros netos, y estaba previsto para enero un aumento de 1.8%, que los manifestantes del movimiento chalecos amarillos consideraban muy poco para el alto costo de vida en el país.
Macron, con aspecto tenso, también dio marcha atrás a un impopular aumento en los impuestos a los jubilados que fue introducido por su gobierno, sin subir las pensiones. Esta exención al aumento del impuesto por cotizaciones sociales se aplicará a quienes ganen menos de 2 mil euros.
Entre los gestos hacia la clase trabajadora, Macron también pidió a las empresas “que puedan” que paguen a sus empleados una prima de fin de año también exenta de impuestos y cargas sociales: “Queremos una Francia donde se pueda vivir dignamente del trabajo. Pido al gobierno y al Parlamento hacer lo necesario para ello”, dijo antes de anunciar el aumento del salario mínimo.
Macron habló de “40 años de malestar que resurgen” y admitió que entendía como “justa en muchos aspectos” la ira de los chalecos amarillos.
Agregó que era consciente de haber “herido” a sus compatriotas con ciertas declaraciones, en referencia a quienes lo tildan de arrogante y de ser “el presidente de los ricos”.
Afirmó que se sentía “responsable” por no actuar lo suficientemente rápido para reformar el país y así ayudar a los más pobres de la sociedad.
Estas medidas fueron acogidas con decepción por los chalecos amarillos, interrogados en las cadenas de televisión o en varios lugares del país.
Aunque algunos reconocen que el presidente hizo “gestos”, consideran que son medidas “insuficientes” para frenar las protestas.
“Esta vez hay realmente un avance. A medida que iba hablando, yo sonreía más”, dijo Erwan, uno de los portavoces del movimiento.
Pierre-Gaël Laveder, otro manifestante, dijo que “Macron no se dio cuenta del alcance de lo que pasó. Su discurso fue abucheado y la reacción fue: ‘Se burlan de nosotros’”.
El presidente celebró ayer una reunión con el primer ministro Edouard Philippe y 12 miembros del gobierno, así como sindicalistas, miembros de la patronal, presidentes de la Asamblea Nacional y el Senado, y responsables locales. El jefe de Estado casi no ha dicho palabra desde desde las violentas manifestaciones y los inauditos enfrentamientos en París.
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