El republicano presume que regresó a la Casa Blanca gracias a su promesa de controlar la migración y hacer “más seguro” a Estados Unidos. Un año después, su política migratoria y particularmente el caótico y violento despliegue de agentes federales en Minnesota han desatado una rebelión que amenaza con costarle el Congreso en noviembre y con hundir al Partido Republicano.

Los más radicales de la administración de Donald Trump aseguraron, tras la muerte de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes federales, que ambas víctimas incurrieron en “terrorismo doméstico”, amenazando a los oficiales que, dijeron, simplemente se defendieron.

Lo que los estadounidenses vieron en videos que han circulado ampliamente de lo ocurrido es muy distinto: vieron a los agentes recurrir a la fuerza máxima, a un poder brutal contra manifestantes. Vieron también a un gobierno intentando encubrir los hechos, intentando cambiar la realidad y acaparar las investigaciones sin ninguna transparencia. Han visto a los agentes detener a Liam Conejo, un niño de cinco años, usándolo para tratar de atrapar a sus padres, solicitantes de asilo, y trasladarlo a un centro de detención en Texas. Y al gobierno culpando de todo a la familia del menor.

Al inicio de esta segunda administración, 63% de votantes señalaba a Kristen Soltis Anderson, encuestadora republicana, que confiaba en que las deportaciones de esos “criminales” de los que hablaba Trump los harían sentirse más seguros. Un 55% aprobaba la estrategia migratoria que el republicano prometía llevar a la Casa Blanca. Un año después, 55% de los estadounidenses desaprueba la gestión migratoria de Trump, reveló Soltis en un artículo publicado en The New York Times. Los ciudadanos no sólo no se sienten más seguros, sino que no creen que Trump esté persiguiendo a los criminales o enfocándose en las verdaderas amenazas para la seguridad del país. El deseo de seguridad ha sido reemplazado por una sensación de miedo. Y un mensaje para Trump: ya basta.

De acuerdo con una encuesta del medio británico Daily Mail, realizada por JL Partners, 53% de los votantes registrados creen que las redadas del Servicio Migratorio (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) deben terminar. En un sondeo de The New York Times, 61% de los votantes señaló que el ICE ha ido “demasiado lejos”. Las manifestaciones se han extendido de Minneapolis a Nueva York, Texas y otras ciudades del país. Aterrados con la posibilidad de perderlo todo en noviembre, los mismos republicanos piden a Trump un viraje en su estrategia migratoria.

La ciudadanía decidió responder a la represión con la rebelión. Los demócratas han sido incapaces de aglutinar ese enojo y hacer algo con él. El problema con las rebeliones es que nunca se sabe cuándo o cómo van a terminar. Y con Trump dinamitando todo, en todas partes, al mismo tiempo, la situación en Estados Unidos es una bomba de tiempo que en cualquier momento puede estallar.

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