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La Conferencia de Acción Política Conservadora, el máximo evento de la ultraderecha estadounidense, reunió a los dos jefes de Estado latinoamericanos que más popularidad y polémica han causado recientemente: el argentino Javier Milei y el salvadoreño Nayib Bukele. Mientras que es claro que la invitación a este foro es parte de una estrategia para atraer el voto latino en las elecciones del vecino del norte, llama la atención la intención detrás de los discursos de Bukele y Milei. Evaluando por su alarde antiglobalista, todo parece indicar que, a pesar de no encajar del todo con perfiles tradicionales de ultraderecha, buscan aprovecharse del pulso internacional de esta corriente como una herramienta de posicionamiento político.
Milei y Bukele ilustran a la perfección el auge de la antipolítica en la región ante el fracaso del nuevo ciclo progresista de izquierda que se había vaticinado hace dos años con el triunfo de Gustavo Petro (Colombia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Gabriel Boric (Chile). No obstante, la diferencia en la forma en la que han concentrado el poder los pone en posiciones muy distintas. Contrario al totalitarismo que ha asegurado Bukele por todos los flancos, las propuestas de Milei no están blindadas por el cobijo de los votos y hoy enfrenta un complejo escenario en las cámaras y en las calles. La retórica ‘anti’ sin duda endulza ciertos oídos, pero su articulación intrarregional y su permanencia aún están por verse.
Raquel López-Portillo Maltos (@RaquelLPM). Analista internacional y asociada Comexi
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