Bruselas.— El régimen iraní entró a su sexto mes en guerra con e Israel, mostrando algunas señales de que tiene los medios y la capacidad suficiente para reconstruir el país.

Aunque aún es pronto para hacer una evaluación, los indicadores son relevantes, tomando en cuenta los daños sustanciales causados por la guerra en la economía, la infraestructura y los servicios básicos, así como el hecho de que no hay nación en situación de conflicto armado que enfrente adversidades similares.

Teherán libra sanciones internacionales, restricciones financieras, aislamiento diplomático, embargos y el bloqueo de sus principales rutas comerciales.

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“Nuestros ingresos han disminuido. Antes vendíamos petróleo, ahora no podemos (…) Ya no podemos recaudar impuestos de las fábricas. No sólo eso, sino que además tenemos que proporcionarles fondos para que puedan seguir operando”, dijo a la prensa iraní el presidente

“Nuestros problemas se han multiplicado, mientras que nuestros ingresos han disminuido”.

A pesar de las limitantes y la magnitud de los problemas, el régimen islámico está demostrando que su modelo político no sólo no colapsó, sino que preservó sus capacidades operativas.

De acuerdo con el último reporte de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Ayuda Humanitaria (OCHA), “continúan las labores de recuperación en todos los sectores afectados”, por una guerra que, hasta el 30 de junio, había dejado 3 mil 400 muertos, 33 mil civiles heridos y 149 mil estructuras dañadas.

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Restauración

“Se han rehabilitado más de mil 100 escuelas, mientras que los socios nacionales y humanitarios apoyan la remoción de escombros, la restauración de servicios esenciales, la asistencia en materia de protección y la planificación de la recuperación del patrimonio cultural y los bienes ambientales”, señala. “Se estima que las instalaciones agrícolas sufrieron daños directos por un valor de 205 millones de dólares; sin embargo, la producción nacional de alimentos y las cadenas de suministro se mantuvieron en gran medida fuertes”.

Los daños a las instalaciones educativas y deportivas se estimaron hasta finales de junio en 25.1 millones de dólares, además de 2.4 millones en pérdidas de equipo escolar y deportivo. El Ministerio de Educación reporta que se han restaurado mil 195 escuelas.

El 20% de las 20 mil toneladas de escombros generados por el conflicto se habían retirado y el gobierno incorporó casi 5 mil MW de capacidad de energía solar a la red eléctrica para reducir vulnerabilidades. Reportes citando a la agencia de noticias Fars dicen que el ministro de Finanzas iraní, Ali Madanizadeh, ha informado que el país tiene un plan para que la economía resista al menos dos años más.

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La estrategia, explicó, ha sido diseñada para contrarrestar “cualquier conspiración que el enemigo lleve a cabo en nuestra contra”. Asegura que aquellos que deseen destruir al país por medios económicos tendrán que “llevarse su deseo a la tumba”.

Entre los análisis para comprender la capacidad de resistencia de Irán en un contexto de guerra está el texto publicado el año pasado por Barzin Jafartash, un investigador independiente con sede en Teherán, experto en política industrial, sanciones económicas y el sector manufacturero iraní.

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“Mataremos a Trump”, en una plaza de Teherán, el 10 de agosto pasado. Foto: AP / Vahid Salemi
n motocilista junto a una pancarta con la inscripción en inglés y farsi “Mataremos a Trump”, en una plaza de Teherán, el 10 de agosto pasado. Foto: AP / Vahid Salemi

Pilar de resistencia

El experto menciona a la sociedad iraní como el pilar de la resistencia; suele unirse para mantener la economía en marcha. En la actualidad, es la población la que asimila los impactos de las hostilidades.eliminaron centenares de altos dirigentes iraníes y causaron con sus misiles daños económicos directos por 270 mil millones de dólares.

El reporte de OCHA sostiene que el acceso al agua potable es limitado y los centros de atención médica ofrecen servicios intermitentes por cortes eléctricos y daño a la infraestructura. Si bien los alimentos no han dejado de llegar a los mercados, el alza de precios los hace cada vez menos asequibles. Entre junio de 2025 y junio de 2026, los precios de los alimentos aumentaron 133.9%, mientras que el costo de la canasta básica subió más de 35% desde febrero pasado.

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“Un factor clave para la resiliencia económica de Irán es su descentralización. La economía está dominada por pequeñas y medianas empresas (Pymes) y la informalidad”, dice Jafartash. Previo a los combates, había dispersos por el país más de 500 parques industriales que, en conjunto, constituyen la columna vertebral de la producción nacional. Jafartash indica que la distribución geográfica industrial permite que los bienes y servicios sigan fluyendo incluso durante las crisis.

“Cuando una región o un proveedor se ve afectado, muchos otros pueden seguir operando, lo que evita un colapso total del suministro”, detalla. “Otro pilar de la resiliencia es una base manufacturera autosuficiente, que se ha forjado a lo largo de décadas de sanciones y sustitución de importaciones”, añade. Recuerda que, tras la revolución de 1979, la “autosuficiencia” se convirtió en el principio económico rector. El régimen de sanciones liderado por EU, que se prolongó durante décadas, ha tenido como resultado que muchos productos, incluyendo alimentos, fármacos, textiles, electrodomésticos y automóviles, se produzcan en casa.

“Estas industrias carecen en general de competitividad global y abastecen casi exclusivamente al mercado interno. Su capacidad para satisfacer la demanda local en una amplia gama de bienes ha resultado crucial para la resiliencia económica del país”.

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A esto se añade el intervencionismo estatal y décadas de experiencia en gestión de sanciones. Indica que en tiempos de crisis el sistema aprovecha la infraestructura existente para garantizar la disponibilidad de productos de primera necesidad.

Hadi Kahalzadeh, investigador no residente del Quincy Institute y del Center for Global Development and Sustainability at Brandeis University, señala que, como en guerras anteriores, la de este año evidenció una vez más la desconexión entre la estrategia de resistencia iraní y el bienestar del pueblo.

El modelo de resistencia empleado por Teherán para responder a sus adversarios ha frenado el crecimiento económico, ha impedido el desarrollo y ha agravado la pobreza. Para 2027, Irán tendrá cerca de 10 millones de personas más en situación de pobreza, una cifra que podría elevar la tasa general de pobreza del país a 70%.

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“Aunque logró impedir la victoria de EU, sigue siendo muy vulnerable en el panorama de la posguerra, ya que está gobernado por un régimen corrupto e impopular y se encuentra en una situación económica desesperada”, afirma Kahalzadeh. Para el investigador, nunca ha habido una mejor oportunidad para superar esta dinámica perniciosa y avanzar hacia un acuerdo transformador.

El 18 de junio las partes alcanzaron un memorándum de entendimiento gracias a la mediación de Paquistán y Qatar, con un plazo de 60 días. Hasta ahora no hay veredicto sobre la victoria o la derrota, sino un estancamiento más profundo en el que la desconfianza mutua es mayor que en el pasado.

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