Miami.— La presencia del gusano barrenador en Estados Unidos abrió una crisis ganadera en el peor momento posible: con la carne de res a precios récord, el hato estadounidense en su nivel más bajo en 75 años y Texas como el principal estado bovino del país.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó el primer caso de gusano barrenador en la Unión Americana el 3 de junio en un becerro de tres semanas en el condado de Zavala, Texas; menos de dos semanas después, el conteo ya había subido a 12 casos animales, 11 en Texas y uno en Nuevo México.

Para el 12 de julio, la cifra de casos ya era de 39, de los cuales 38 son en Texas. El condado de Crockett es el punto focal.

“Debe entenderse que Texas no es un estado ganadero más, es el centro más grande del inventario bovino de Estados Unidos”, subraya el economista Iván González a EL UNIVERSAL.

Al inicio de este año, sumaban 12.1 millones de cabezas de ganado, según el Texas Farm Bureau (TFB), la principal organización agrícola de ese estado. En lo que se refiere a toda la Unión Americana, el Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas (NASS), dependiente del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, reportó 86.2 millones de cabezas de ganado y becerros, 27.6 millones de vacas de carne y una producción de becerros 2% menor que en 2025.

“De acuerdo con las estadísticas más recientes, el gusano barrenador proveniente de México llega a Estados Unidos cuando el país tiene menos ganado, menos margen de recuperación y menos capacidad para absorber otro golpe sanitario”, señala González.

Una estimación histórica de APHIS señala que, con base en reportes históricos de 1976, un brote limitado a Texas podría costar cerca de 2 mil millones de dólares al año; un brote extendido en EU podría rondar los 5 mil 500 millones de dólares anuales, sin contar el golpe adicional por encarecimiento prolongado de la carne al consumidor.

“El suministro de estos alimentos de Estados Unidos sigue siendo seguro”, informó USDA. “Desafortunadamente aclaraciones de este tipo no reducen el golpe económico”, dice el economista. “La sola idea de lo que está pasando encarece los productos bovinos e incluso, eleva los costos veterinarios para el ganado y para mascotas”, añade.

La carne estaba cara antes de que apareciera este brote: CNN reportó que el precio minorista promedio llegó en abril a 9.64 dólares por libra, es decir, 163.88 pesos por medio kilo, 13% más que el año anterior, con base en datos de USDA. Tom Johnston, editor en jefe de Meatingplace, dijo que el gusano barrenador “sólo alarga el plazo antes de que la industria ganadera pueda realmente empezar a reconstruirse”.

El Banco de la Reserva Federal de Dallas había advertido sobre la idea de que llegara algún tipo de plaga a Texas y de lleno a Estados Unidos. El mismo análisis estimó que los precios de la carne de res habían aumentado 57% desde 2020 y 3% durante los primeros cuatro meses de 2026.

“Lo que estamos enfrentando es un riesgo sanitario montado además sobre una inflación que va a reventar los precios de la carne si no se logra controlar con eficacia”, advierte González.

El costo no cae sólo en los consumidores. CNN citó a David Anderson, economista agrícola de la Universidad de Texas A&M, con una consecuencia directa; se aumentan costos de mano de obra y medicinas para rancheros. También citó a Colin Woodall, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne (NCBA), quien advirtió que el brote implica “una carga financiera significativa” y también “un costo mental” para los productores. La plaga obliga a revisar animales, tratar heridas, aislar casos y reportar sospechas en un sector que ya venía golpeado por sequías y costos altos.

La Federación Estadounidense de Oficinas Agrícolas (AFBF) advirtió que la reaparición del gusano barrenador después de 60 años representa “un impacto inmediato en agricultores y ganaderos de las zonas afectadas”. El Banco de la Reserva Federal de Dallas explicó que la industria estadounidense de la carne de res responde lentamente para este tipo de recuperaciones; para ampliar hatos, los rancheros deben retener vaquillas, esperar la gestación, la crianza, el destete y la engorda. Todo este proceso toma alrededor de 2.5 años.

El Banco de la Reserva Federal de Dallas señaló que los rancheros de Texas se benefician de precios altos porque el estado tiene “por mucho” el mayor inventario de ganado de carne de Estados Unidos. “Pero cuidado, esa ventaja se vuelve vulnerable cuando el brote que ha aparecido está dentro del propio territorio texano”, dice el economista. CNN planteó que consumidores no deberían esperar un salto brusco de inmediato, pero sí un escenario de precios elevados por más tiempo si el brote se convierte en una crisis amplia.

Ante la reacción por el brote, el economista dice que “son instrucciones para prevenir más brotes y para detectar de manera temprana los que existan para que sean atendidos y salir de esto lo más pronto posible con el menor costo económico y de pérdidas de ganado”.

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