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Miami.— Las autoridades electorales de Florida ordenaron ayer realizar un recuento de votos para las elecciones a gobernador y al Senado federal, una medida sin precedentes en el estado que tardó cinco semanas en decidir las elecciones presidenciales de 2000.
Más de ocho millones de votos volverán a ser contabilizados con máquinas, luego de que el secretario de Estado, Ken Detzner, determinase este sábado que, vistos los resultados finales, los márgenes eran muy estrechos en algunas contiendas.
Tras cumplirse, al mediodía de ayer, el plazo para que los 67 condados del estado entregasen la contabilidad final de los comicios intermedios celebradas el pasado martes en todo el país, la elección para un escaño en el Senado federal se cerró con un margen de 12 mil 562 votos a favor del republicano Rick Scott, apenas 0.15% arriba del demócrata Bill Nelson.
En la contienda para gobernador, el republicano Ron DeSantis llevaba una ventaja de sólo 33 mil 584 votos, es decir 0.41%, sobre su inmediato rival, el alcalde de Tallahasse, el demócrata Andrew Gillum, quien la noche del martes llegó a conceder su derrota pero ayer reviró y llamó “sin complejos y sin concesiones” a contar cada voto.
El anuncio del recuento desató la movilización de electores y el enojo del presidente estadounidense Donald Trump, quien tuiteó: “¡Tratando de ROBAR dos grandes elecciones en Florida! ¡Estamos vigilando de cerca!”.
La ley de Florida establece la obligatoriedad de volver a contar todos los votos cuando la diferencia entre dos candidatos es de 0.50 puntos porcentuales o menos al finalizar el escrutinio, y a contarlos manualmente si es de 0.25 puntos o menos.
Para varios especialistas, la gran cantidad de votos por correo contribuyeron a obstruir la máquina electoral durante esta elección.
¿La historia se repite? Hace casi 20 años, Florida, el “estado del sol”, se convirtió en centro de la atención internacional, durante la elección presidencial en la que contendieron el republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore, quienes terminaron con menos de 2 mil votos de diferencia. El recuento estatal despertó entonces grandes dudas y la contienda fue definida varias semanas después por la Corte Suprema, que determinó el triunfo de W. Bush por la mínima cantidad de 537 votos.
Tras el anuncio de ayer, estalló una guerra de declaraciones.
Nelson dijo que su campaña seguiría tomando medidas para garantizar que cada voto sea contado sin interferencia o esfuerzos por minar el proceso democrático. Scott pidió a cada alguacil del estado que vigile que no se produzcan violaciones durante el proceso de recuento. “No permitiremos que liberales sin ética roben esta elección!”, tuiteó.
Gillum, quien busca convertirse en el primer gobernador afroestadounidense de Florida, dijo a periodistas que su equipo ha organizado a cientos de voluntarios y abogados para que se desplacen por el estado y luchen contra la supresión del voto y por un recuento justo. También volverán a contarse los votos para el comisionado de Agricultura y varias contiendas menores.
Decenas de ciudadanos salieron a protestar delante de las sedes de las oficinas electorales en los condados Miami-Dade y Boward-
Los resultados de este nuevo conteo deberán ser comunicados a las autoridades estatales a más tardar el jueves a las 15:00 horas locales.
Florida, que será clave en las presidenciales de 2020, no es el único estado con falta de certezas.
En la vecina Georgia, la candidata demócrata a la gubernatura Stacey Abrams espera el conteo de las últimas boletas para sumar votos contra su rival republicano Brian Kemp, quien tiene aproximadamente 60 mil votos de ventaja.
En Arizona, es un senador el que está en la puja: la demócrata Kyrsten Sinema aventaja con unos 18 mil votos a su oponente republicana Martha McSally, pero aún quedaban decenas de miles de boletas por contar ayer.
Las elecciones intermedias del martes resultaron en un triunfo demócrata en la Cámara de Representantes, mientras que los republicanos retendrán el control del Senado.
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