Más Información

Harfuch se reúne con Kash Patel, director del FBI; destaca coordinación de México y EU para detener a objetivos prioritarios

Máynez destaca liderazgo de Mariana Rodríguez y Colosio rumbo a elección del 2027; "son garantía de que MC va a ganar", afirma

Senadores de Morena acuerdan donar apoyo económico a Cuba; "hay que enviarles petróleo, que es lo que les urge": Noroña

¿Quién es "Lobo Menor" y por qué lo busca Ecuador?; líder de "Los Lobos" ligado al CJNG y al asesinato de Fernando Villavicencio

New York Times expone denuncias de abuso sexual contra el activista César Chávez; colaboradores habrían ocultado los hechos

Segob y SEP llaman a "diálogo respetuoso" con la CNTE; mantenemos abiertos los canales de comunicación, expresan

Brent se acerca a los 110 dólares; ataques a infraestructura energética de Irán elevan la incertidumbre

Cuenta de Banorte para apoyo a Cuba cumple con regulación vigente; banco garantiza supervisión y control de operaciones

Rosario Robles reaparece y descarta ser candidata; he estado en las alcantarillas, pero aquí estoy con la frente en alto, afirma
El Partido Demócrata necesitaba aprovechar su convención en Chicago para presentar a su candidata de manera exitosa, consolidar sus avances con demográficos que habían abandonado al presidente Biden y trazar contrastes claros con Donald Trump. Lo consiguieron con creces.
Los demócratas supieron aprovechar sus ventajas. Lo más relevante, quizá, es que el partido cuenta con una larga lista de figuras populares y respetadas para convencer a los votantes, comenzando por dos expresidentes activos y elocuentes: Barack Obama y Bill Clinton. El partido republicano con Donald Trump, en cambio, se reduce básicamente a los acólitos directos del expresidente.
Las figuras moderadas del partido, incluido el expresidente George W. Bush, hace tiempo se bajaron del barco.
Al presentar un frente unido noche tras noche, los demócratas presentaron un sentido de misión nítido, coronado por los discursos memorables de Michelle Obama, el candidato vicepresidencial Tim Walz y la propia Harris.
El resultado de la semana ha sido la euforia. Tiene sentido. Hasta hace poco tiempo, el partido demócrata aparecía muerto. Ahora ha descubierto que sigue con vida. El riesgo, por supuesto, es el exceso de confianza y la distracción. Nos sorprende que tantos de los oradores relevantes subrayan la importancia de seguir empujando, de seguir convenciendo.
Harris todavía no puede llamarse favorita, pero va a pelear la presidencia palmo a palmo. Eso es mucho mejor de lo que presagiaba el panorama político hace apenas unas semanas.
Analista.
@LeonKrauze
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]
















