Washington.— Entre gritos y sombrerazos, el presidente estadounidense dio ayer un discurso sobre el estado de la Unión que convirtió en un acto de campaña contra los demócratas y los migrantes, y en el que cayó en la tentación de presumir la muerte, a manos de fuerzas federales mexicanas, de , líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Trump llegó al Congreso con la vaina desenfundada, consciente de que, más que hablar del estado del país, el objetivo era humillar y echar la culpa de todos los males de Estados Unidos a los demócratas, en momentos en que las encuestas, y las elecciones locales, no han favorecido a los demócratas, en un año en el que está en juego el Congreso, en noviembre.

Trump se refirió a México únicamente para afirmar que, “durante años, amplias zonas de territorio en nuestra región, incluidas grandes partes de México, han estado controladas por sanguinarios cárteles de la droga”. Se vanaglorió de que, gracias a los ataques contra supuestas narcoembarcaciones en el Pacífico y el Caribe, tras su declaratoria de los cárteles de la droga como organizaciones terroristas transnacionales, el flujo de drogas por vía marítima está “en cero”. Aseguró, también, que el flujo de fentanilo se ha reducido en 56% en un año.

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Trump, quien sólo ha hablado tangencialmente, y sin mencionar su nombre, a la operación del domingo en la que murió El Mencho en el estado de Jalisco, este martes dijo: “Acabamos con uno de los peores líderes del narcotráfico”. El gobierno mexicano informó, en su reporte del operativo, que EU apoyó con información de inteligencia, pero tanto las autoridades mexicanas como las estadounidenses han subrayado que la operación fue netamente mexicana.

La mayor parte del discurso de Trump, el más largo de la historia, al extenderse por una hora 48 minutos, estuvo centrado en resaltar las políticas económicas del mandatario. “Estamos ganando tanto”, aseguró Trump, para quien el país vive un auge en el empleo, en la inversión, en el acceso a la salud y una caída de la inflación.

Una y otra vez, el republicano atacó a los demócratas, a quienes llamó “corruptos”, “traidores”, “locos” y los acusó de poner a los “criminales ilegales” por encima de los ciudadanos estadounidenses. “La primera responsabilidad del gobierno es proteger a ciudadanos estadounidenses, no a inmigrantes ilegales”, espetó.

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Trump se esforzó en serio por mostrar a los migrantes como “plaga de criminales”, y habló a detalle de diversos casos de ciudadanos estadounidenses que murieron a manos de indocumentados. Defendió a la vez el despliegue de la Guardia Nacional para “hacer más seguras” a las ciudades. Pero no mencionó a los dos ciudadanos estadounidenses que murieron a manos de agentes federales en Minnesota, en medio de las redadas que han desatado la indignación de los estadounidenses y que han dado un vuelco a las encuestas, donde la mayoría no sólo desaprueba ya la gestión general de Trump, sino su política migratoria, señalando que ha ido “demasiado lejos”.

El discurso se da días después de que la Corte Suprema declarara ilegales los aranceles recíprocos de Trump, una medida que enfureció al presidente y que anoche declaró “muy lamentable”. Cinco jueces del Supremo se ausentaron del discurso. El magnate adelantó que los nuevos gravámenes de 10% que anunció se mantendrán y “no requerirán de la intervención del Congreso” para ser permanentes.

En política exterior, Trump resaltó también la operación que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro, a quien llamó “uno de los más siniestros capos” en Venezuela. Y aseguró: “Hemos recibido más de 80 millones de barriles de petróleo de nuestros nuevos amigos de Venezuela”.

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