Miami.— Han sido dos meses explosivos del segundo mandato de; aunque muchas de sus amenazas son más circo que resultados, sus constantes cambios han generado una incertidumbre en el país que ya es cuestionada incluso en los medios afines a su gobierno, como Fox News, y por la propia Reserva Federal.

Lade Trump, sus amenazas de aumentar los gravámenes, luego desdecirse y aplazarlos, para volver a amenazar con ellos, y la falta de explicaciones coherentes sobre la justificación de la estrategia están causando mella.

En entrevistas con el propio Trump, y con sus asesores, periodistas de Fox News han reconocido la preocupación que existe entre empresarios y ciudadanos acerca de hacia dónde va el país. “Los empresarios necesitan claridad” , dijo la conductora María Bartiromo a Trump en una entrevista. Otros han cuestionado a los asesores económicos acerca de cuál es el objetivo de anunciar aranceles para suspenderlos dos días después y anunciarlos para más adelante, dados los desplomes que han sufrido los mercados bursátiles y la afectación a negocios y bolsillos estadounidenses.

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El secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el asesor económico Peter Navarro insisten, por ahora, en que el 2 de abril, fecha de entrada en vigor de los aranceles recíprocos, se verá. Un exasperado Trump dijo que los mercados “tienen” que entender que sólo está buscando que la producción y los trabajos regresen a Estados Unidos y que los aranceles “nos harán ricos”.

El mercado aún no lo comprende. Tampoco la Reserva Federal, que el miércoles decidió mantener sus tasas de interés sin cambios, pero advirtió de una mayor “incertidumbre” en Estados Unidos y degradó sus pronósticos de crecimiento e inflación. “La incertidumbre sobre las perspectivas económicas aumentó”, según el comunicado de la Fed, cuyo presidente, Jerome Powell, clasificó dicha incertidumbre como “inusualmente alta”.

La decisión molestó a Trump. “Hagan lo correcto”, dijo en su red, Truth Social. “A la Reserva Federal le convendría MUCHO MÁS BAJAR LOS TIPOS a medida que los aranceles estadounidenses comiencen a transitar [¡faciliten!] su camino hacia la economía”, añadió.

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Menos deportaciones, guerra judicial

Una de las prioridades de Trump ha sido el tema migratorio, en el que mantiene su promesa de deportaciones masivas e incluso está haciendo uso de una añeja Ley de Enemigos Extranjeros para tratar de evadir a la justicia y acelerar las deportaciones exprés de migrantes, como hizo con los más de 200 que envió a El Salvador.

Sin embargo, de acuerdo con información de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), el promedio diario de detenciones para deportaciones bajo la administración Trump ha sido, entre el 20 de enero y el 19 de marzo, de 748 deportaciones, una cantidad muy menor a las cifras prometidas durante su campaña. Según el analista Gregg Bafundo, “las promesas de deportar a millones de indocumentados son más retóricas que realistas, dadas las limitaciones logísticas y legales que enfrenta cualquier administración”.

En comparación con administraciones anteriores, como la de Barack Obama, las cifras actuales de deportaciones son más bajas. Durante el punto más alto de deportaciones en 2012, Obama alcanzó un promedio de mil 200 deportaciones diarias. Esto ha llevado a algunos analistas a cuestionar la efectividad de las políticas de Trump. Según Sarah D. Wire, “la administración Trump ha priorizado la retórica sobre la acción, lo que limita su capacidad para alcanzar sus metas migratorias”. Incluso con Joe Biden, las deportaciones eran en promedio más altas.

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Aun así, Trump ha logrado parte de su objetivo: desatar terror en las comunidades migrantes de Estados Unidos y llevar a algunos indocumentados a evaluar si es momento de salir del país. Según un informe del American Immigration Council, “las redadas masivas no sólo separan familias, sino que también crean un clima de miedo que afecta la economía local y la cohesión social”.

En el tema de los aranceles, Gabriel Casillas, economista en jefe para América Latina de Barclays, enfatiza que “el sector más perjudicado por la [eventual] implementación de los aranceles son las exportaciones automotrices y autopartes debido a que es el principal producto manufacturado en México que se envía a Estados Unidos”. Esto afecta tanto a las empresas mexicanas como a las estadounidenses, como General Motors y Ford, que ya alzaron la voz.

Impacto mundial negativo

En el caso de China, los aranceles de 25% sobre productos tecnológicos, textiles y otros bienes han intensificado las tensiones comerciales. Según un informe de la OCDE, “los aranceles de Trump han generado un impacto negativo en la economía mundial, desacelerando el crecimiento económico y elevando la inflación global”. La organización advierte que estas medidas proteccionistas han colocado al mundo en una trayectoria de menor expansión y mayor incertidumbre financiera.

Jason Schenker, presidente de Prestige Economics, señaló que “el mayor riesgo para la cadena de suministro global es la incertidumbre que generan estas políticas, lo que podría llevar a una relocalización de la producción y a un aumento en los costos de las empresas”.

Según la OCDE, “las barreras comerciales que propone Estados Unidos han comenzado a reducir el comercio internacional, lo que afecta la inversión y el consumo en diversas economías”. Esto incluye un impacto directo en los consumidores estadounidenses, quienes ya están enfrentando precios más altos con la sola amenaza de la imposición de aranceles en el mundo. El empresario Mark Cuban afirmó que “los aranceles estarán infligiendo dolor económico en los mismos estados que apoyaron a Trump, lo que podría cambiar el panorama político”.

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Despidos masivos

A la inestabilidad económica se suma otro factor: los recortes —estos sí masivos— que ha implementado Trump en colaboración con Elon Musk y el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Según un análisis de Investopedia, “los despidos masivos de empleados federales podrían tener un impacto mixto en la economía”. Según Nicholas Bloom, economista de Stanford, “la incertidumbre política y una guerra arancelaria podrían llevar a la economía de EU a su primera recesión en cinco años”. Este análisis muestra el temor de que las políticas de Trump, combinadas con los despidos, puedan desacelerar el crecimiento económico.

Pero otros economistas argumentan que reducir la fuerza laboral federal podría tener beneficios a largo plazo. Según un análisis de Investopedia, “aunque los despidos podrían perjudicar el crecimiento a corto plazo, es probable que los recortes en el gasto federal ayuden al crecimiento a largo plazo al reducir el déficit presupuestario”.

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