“No es fácil la vida, si no es fácil para un ser un humano normal, mucho menos es para una persona con ”, dice María Eliud Murillo de la Cruz, de 56 años, quien nació en el estado de Michoacán y trabajó con en el Hospital Pediátrico de Xochimilco, en el área de la ludoteca otorgada por la fundación Michu y Mau.

A los seis años, se encontraba recostada en su dormitorio junto con su hermano cuando la explosión de una linterna de petróleo le quemó su brazo izquierdo y al tratar de apagarlo se llevó las llamas al rostro generando cicatrices que le marcarían su vida. Se quemó 45% de su cuerpo: brazo y mano izquierdo, tórax, cara y cuello.

Desde entonces se ha sometido a 14 cirugías estéticas de reconstrucción facial y de injertos de piel, así como tratamientos dolorosos para recobrar la movilidad de su mano izquierda; años que también le han permitido lograr grandes metas, como llenar de alegría los hospitales en los que atienden a personas con quemaduras.

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Entrevista con María Eliud Murillo. Foto: Carlos Mejía / EL UNIVERSAL
Entrevista con María Eliud Murillo. Foto: Carlos Mejía / EL UNIVERSAL

Durante ocho años, Murillo vistió un traje quirúrgico con dibujos infantiles, un cubrebocas, guantes y gorro, para ingresar al área gris de terapia intensiva del Pediátrico de Xochimilco y jugar con los niños que también sufrieron quemaduras y a quienes narraba cuentos o acompañaba para ver películas y colorear dibujos.

¿Qué era lo que la motivaba a trabajar con niños en el Hospital Pediátrico de Xochimilco?

—Lo que me motivaba a salir todos los días a trabajar era ver a los niños sin miedo correr hacia mí por mis cicatrices, ellos jugaban y me abrazaban, porque juntos olvidamos el dolor que es tener una quemadura, es muy dolorosa y fea, y cuando convivíamos entrábamos a nuestro mundo de risas, juegos, pinturas y baile, porque éramos felices y sin dolor.

¿Como puede superar ver las cicatrices que la marcaron de por vida?

—Siempre tienes que salir adelante, nadie dijo que la vida era fácil, pero siempre sales adelante, algunos días me derrumbo como cualquier otro ser humano, pero tengo mucho por que seguir, mi familia es una motivación constante de no rendirme para seguir ayudando.

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¿Considera que sus cicatrices son un obstáculo para conseguir un empleo?

—Claro que sí, se dificulta muchísimo, porque desafortunadamente la primera mirada es a tu cara, la primera entrevista es a tu cara, yo no puedo conseguir un trabajo de maestra porque existe ese tabú de que por mi apariencia soy diferente a ellos, pero no somos diferentes únicamente son secuelas.

¿Qué le diría a las mujeres de México que tienen cicatrices?

—No se cansen, nunca se rindan, siempre se puede salir adelante, que, aunque la vida te deje cicatrices y lo veas imposible, puedes detenerte para descansar y llorar, pero nunca se queden estancadas, como mujeres somos muy valiosas.

Después de la pandemia de Covid-19, Eliud se retiró de las labores en el hospital pediátrico, durante ese tiempo se dedicó a la salud de su madre, cuidar a su familia; actualmente sigue visitando a los niños en festividades como el Día del Niño.

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