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A punta de martillo, Luis Alfonso desarmaba una tarima que encontró entre la basura para juntar pedazos de madera y con ellos, un par de lonas, algunos alambres y otros materiales reciclados, construir su nueva casa o “rancho” donde vivirá con su esposa y dos hijos, luego de que su antiguo refugio fuera destruido durante el retiro del campamento migrante de la Plaza de la Soledad.
“Llevamos trabajando sin dormir desde que nos cambiaron. Con la madera y los plásticos que quedaron de mi otro ‘rancho’, ya va quedando el nuevo. Toca empezar de cero porque necesito ponerle un techo a mi familia”, comentó el venezolano quien, junto a otros 700 migrantes, trabajan día y noche para construir un nuevo campamento en el parque Guadalupe Victoria, justo en frente de la Cámara de Diputados.
Desde las primeras horas del 31 de marzo, el Gobierno capitalino comenzó un operativo para retirar a todos los migrantes que habitaban en la Plaza de la Soledad, en la parroquia de la Santa Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, alcaldía Venustiano.
Un grupo de 50 migrantes fueron llevados a albergues, mientras que 700 personas accedieron a instalarse en el parque antes mencionado.
Sin embargo, con la sensación de haber sido despojados del único lugar que les quedaba para refugiarse, algunos de los migrantes comenzaron a desistir de la idea de empezar de cero y optaron por retornar a sus países de origen.
Como es el caso de Wilselis Díaz, de 23 años, quien decidió regresar a Venezuela junto con sus dos hijos.
“Hoy nos regresamos debido a que quitaron el CBP One y luego de que nos sacaron de la plaza, ya eso fue mucho y decidí regresarme (...) me siento triste porque perdí mi sueño. Bueno no, el sueño de mis hijos”, comentó entre lágrimas.
Personal de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse), así como trabajadores de la alcaldía Venustiano Carranza continuaron con el retiro de basura y los objetos que quedaron a un costado de la parroquia a lo largo de la tarde de ayer.