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Naucalpan, Méx.— La cantidad de basura que se genera en Naucalpan rebasa la capacidad de recolección de los servicios municipales. Apenas unas horas después de que se limpia una zona, los residuos vuelven a acumularse, así lo reconoció personal de Servicios Públicos del municipio.
Este exceso de generación de basura y el descuido de anteriores administraciones en la recolección ha dado origen a los llamados chincheros, estos son, de acuerdo con el presidente municipal Isaac Montoya Márquez, como se conoce popularmente a los puntos críticos donde la basura se arroja de forma recurrente, ya sea una esquina en las calles, barrancos, avenidas e incluso cauces de río, que terminan convertidos en tiraderos a cielo abierto.
Hay al menos 40 chincheros identificados en el municipio, reconocidos por el propio alcalde, quien advirtió que el problema no sólo es estructural, sino cultural.
“Vamos a combatir los chincheros. No depende sólo de nosotros, porque si la gente sigue tirando basura, así lo quitemos una y otra vez, vuelve a aparecer”, declaró en conferencia de prensa llevada a cabo el 19 de junio.
Y es cierto, la problemática se identifica con solo recorrer las zonas aledañas al río Hondo, donde la basura no sólo se tira en la vía pública, sino directamente al cauce del río.
Pedro Martínez, vecino, confirmó esta acción sin rodeos: “La gente, nosotros también, somos bien cochinos. Tiramos la basura en la calle, y muchos lo hacen en la noche para que nadie los vea”, comentó.
Vecinos de El Molinito señalaron que algunas personas optan por dejar la basura en las esquinas, ya que no pueden esperar al camión recolector o se ven afectados por los constantes retrasos en el servicio.
Ante estas denuncias ciudadanas, Servicios Públicos dio a conocer que de enero a la fecha se ha regularizado la recolección de basura.
Al inicio de la administración, confirmaron, había irregularidades, sólo la mitad de 120 camiones compactadores de basura funcionaban.
Para intentar resolver la problemática, el gobierno municipal entregó en junio nuevo equipamiento al área de Servicios Públicos para reforzar la recolección de basura, entre los que destacan 15 camiones compactadores y 25 contenedores móviles.
Ahora, el municipio cuenta con 154 unidades recolectoras que intentan cubrir todas las rutas. Cada una puede cargar hasta 8 toneladas diarias. La recolección de basura se realiza cada tercer día en la mayoría de las comunidades y en aquellas donde existe una gran cantidad de fábricas, domicilios y una mayor movilidad, el servicio pasa diario.
En tanto, los chincheros han comenzado a ser limpiados en jornadas que se llevan a cabo los lunes, martes y viernes. Logrando ser intervenidos hasta el momento 30 chincheros. Aunque la basura continúa siendo depositada.
En una caminata reciente por las calles de Naucalpan, se pudo observar sillones desgastados, llantas apiladas y restos de comida fermentándose al sol.
La escena se repite colonia tras colonia, donde se localizan bolsas negras reventadas, envases, cajas, pero principalmente plásticos de un solo uso. Ni el refuerzo de la recolección, ni la advertencia de una sanción de hasta 3 mil 600 pesos de multa, han logrado evitar que la gente siga tirando basura en la calle.
De acuerdo con el último reporte del gobierno municipal, 60 personas han sido detenidas por tirar basura en la vía pública y se les ha aplicado la sanción máxima de 3 mil 600 pesos.
Esta situación es un problema social y de salud pública. El doctor Raúl Vera Noguez, director de Protección al Ambiente de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) recordó, en entrevista con EL UNIVERSAL, que “se le llama basura porque la mezclamos toda. Si no la mezclamos, serían residuos y podríamos aprovecharlos. Pero al revolver lo orgánico con lo inorgánico, generamos focos de infección, gases contaminantes y enfermedades”.
Según Vera Noguez, en México cada persona genera entre 800 gramos y 1.5 kilos de residuos al día. El problema se agrava en áreas urbanas, como Naucalpan, donde la acumulación es mayor.
“Cerca de 40% de lo que tiramos son residuos orgánicos: cáscaras, restos de comida. Pero también desechamos plásticos de un solo uso, medicamentos, electrónicos, pilas. Todo eso, al exponerse al sol, al agua, y al tiempo, libera contaminantes al aire, al suelo y a los mantos freáticos”, explicó.
El especialista comentó que muchos ciudadanos creen que una cáscara de fruta puede tirarse a las calles o jardines porque es biodegradable, pero “la biodegradación implica que microorganismos se alimenten de esa materia hasta mineralizarla. Pero en ese proceso, también se generan bacterias nocivas”, por lo que genera enfermedades.
Asimismo, agregó que “el problema no es sólo estético. Es un problema de salud pública, de medio ambiente, y de justicia social. Porque los residuos que no reciclamos terminan en las calles de alguien más”.
Recientemente, el gobierno de Naucalpan firmó convenios con la Secretaría de Medio Ambiente del Estado de México, entre ellos, uno para el mejor manejo de los residuos sólidos.