La Comisión de Hacienda del Congreso de la Ciudad de México presentó un documento de investigación que propone, entre otras cosas, tasas progresivas a los impuestos verdes, como el que entró en vigor el martes 1 de abril, que realmente disuadan las prácticas contaminantes.
Asimismo, se pide la creación de un Fondo Verde con mecanismos transparentes de reinversión, el desarrollo de incentivos fiscales para promover la economía circular, y la implementación de compensaciones para proteger a los sectores sociales más vulnerables.
Este texto, titulado ‘Impuestos Verdes: Herramientas Fiscales para la Mitigación del Cambio Climático y Desarrollo Sustentable’, señala que se debe crear de inmediato una legislación en fiscalización ambiental en el próximo periodo ordinario de sesiones, como pasos indispensables para alinear a la Ciudad con los compromisos climáticos internacionales y construir un futuro más limpio, justo y próspero para todos sus habitantes.
Esta legislación debe partir, según el documento, de un diagnóstico comparativo que evidencia las brechas entre la tasa actual de 58 pesos por tonelada de CO₂ y los 2 mil 806 pesos (127 euros) que aplican países líderes como Suecia.
Este documento, aprobado por las y los diputados integrantes de la Comisión, subraya que España ha logrado integrar impuestos ambientales en su sistema fiscal mediante una contabilidad medioambiental robusta, donde estos gravámenes representaron el 38.1% de los impuestos sobre productos en 2023, destacando su enfoque en energía (77.5%) y transporte (13.7%). Suecia, pionera en impuestos sectoriales, redujo 50% las emisiones de NOx entre 1992-2007 mediante un esquema innovador que reembolsaba ingresos a plantas eficientes; Finlandia demostró el ‘doble dividendo’ al combinar impuestos al carbón con reducciones fiscales laborales, logrando simultáneamente menor contaminación y mayor empleo
Alemania, con su reforma ecológica de 1999, integró impuestos multisectoriales que hoy representan 4.38% de su recaudación, contribuyendo a disminuir emisiones per cápita a 8 mil 586 kg de CO₂ en 2023.
“Estos casos evidencian que los impuestos verdes funcionan cuando: 1) tienen tasas progresivas y mecanismos de compensación, 2) se articulan con otras políticas climáticas, y 3) incluyen revisiones periódicas para mantener su efectividad. La CDMX puede aprender de estas experiencias para superar sus retos actuales de contaminación atmosférica y gestión de residuos”, se indica.
El documento precisa que la CDMX presenta una situación ambiental crítica que demanda acción inmediata, pues la calidad del aire sigue siendo el problema más apremiante, con un 83.3% de los días en 2024 superando los límites permitidos de PM2.5 y un 63.3% en el caso del ozono.
El sector transporte emerge como principal responsable, contribuyendo con el 88% de las emisiones de CO y 55% de los compuestos orgánicos volátiles en la Zona Metropolitana. Paralelamente, la gestión de residuos muestra cifras alarmantes: 13 mil toneladas generadas diariamente y una tasa de reciclaje que no alcanza el 4%, pese a la existencia de instrumentos como el impuesto a plásticos no reutilizables.
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