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Poco más de dos años en libertad, pero siete operando desde el interior del Reclusorio Sur, fueron suficientes para que Jorge Flores Concha, El Tortas, líder recién capturado de La Anti-Unión Tepito, amasara una fortuna con la cual, según un reporte de inteligencia federal, adquirió siete residencias en la Ciudad de México, otras tres en el Estado de México y dos más en Cuernavaca, Morelos.
Además se encontraron nexos de esa agrupación criminal con por lo menos dos empresas inmobiliarias, que también durante los tres últimos años fueron las encargadas de las construcciones de plazas comerciales y departamentos en alcaldías como Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Azcapotzalco, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.
En algunas de estas obras se investiga si incluso la banda criminal sobornó a funcionarios para la expedición de los permisos necesarios.
Seguimiento. La vigilancia que las autoridades federales hicieron a Flores Concha y su banda empezó a mediados de 2018 luego de que detectaran la alianza que formalizó con integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo que se vio reflejado en el incremento en los homicidios dolosos en la Ciudad y donde llamó la atención el armamento de La Anti-Unión; así fue como empezaron a descubrir sus escondites y a sus principales operadores.
La investigación permitió establecer que algunas de las viviendas relacionadas con el Comandante T, como era conocido El Tortas en las filas del CJNG, eran utilizadas por su familia como refugios y centros de negocios.
En alguna de éstas vivían entre tres y cinco meses, luego eran rentadas e incluso, en algunos casos, revendidas a un precio más bajo que el que se manejaba en el mercado inmobiliario, pero todo se pagaba en efectivo.
Sin embargo, se han encontrado indicios de que en departamentos en colonias como Narvarte y Niños Héroes, en la alcaldía Benito Juárez; Guerrero, Santa María la Ribera y San Rafael, en Cuauhtémoc, e incluso en la Gustavo A. Madero, era utilizados para la fabricación de drogas sintéticas como cristal, estupefaciente que era el principal producto de La Anti-Unión Tepito.
La ramificación que logró la banda criminal es muy similar a la que estableció su principal rival, La Unión Tepito, por lo que la investigación federal se extendió a “asesores financieros” y abogados que tienen sucursales en Querétaro, el Estado de México y Puebla.
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