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Las son una de las frutas más versátiles gracias a su sabor dulce y ácido, mismo que se puede disfrutar en postres, ensaladas o jugos. Sin embargo, al ser un alimento que se come en crudo, pueden contener bacterias y otros parásitos que representan un riesgo para la salud.

Por lo anterior, desinfectarlas es un paso clave en la cocina y que se puede hacer con un poco de cloro. Este producto es altamente utilizado en los hogares y en la industria alimentaria por su capacidad para eliminar patógenos presentes en comestibles frescos.

Sin embargo, su uso requiere cuidado porque una concentración demasiado alta puede dejar residuos y alterar su sabor de las .

Las fresas son ricas en potasio. Foto: Freepik
Las fresas son ricas en potasio. Foto: Freepik

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¿Cómo usar cloro para desinfectar las fresas antes de comerlas?

Antes de sumergir las en cualquier solución desinfectante, primero deben lavarse con agua potable para retirar suciedad y residuos visibles, como tierra.

Una vez limpias, se procede a preparar esta solución de cloro con base en las recomendaciones del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo:

Materiales:

  • Agua purificada
  • Cloro con concentración de hipoclorito de sodio de entre 5% y 6% (sin fragancias ni aditivos)

Procedimiento:

  1. Mezclar 1 cucharadita de cloro líquido (aproximadamente 5 mililitros) en 1 litro de agua potable, para obtener una concentración de 50-200 partes por millón de cloro.
  2. Sumergir las fresas en la solución durante 5 a 10 minutos.
  3. Retirar las fresas y enjuagarlas con abundante agua potable para eliminar cualquier residuo de cloro.

Siguiendo estos sencillos pasos, tus frutas quedarán desinfectadas de manera segura, reduciendo el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos contaminados.

No consumas las fresas sin antes desinfectarlas. Foto: Freepik
No consumas las fresas sin antes desinfectarlas. Foto: Freepik

¿Qué precauciones tomar al desinfectar las fresas con cloro?

Aunque el procedimiento de desafección es simple, se deben tomar ciertas precauciones para evitar intoxicaciones indirectas con cloro. Una de ellas es no exceder la cantidad recomendada ni reutilizar la solución, ya que su efectividad disminuye.

Otro dato que debes saber es que la ingesta indirecta de este líquido puede provocar síntomas como náuseas, vómito, dolor abdominal, sensación de quemazón en la boca o garganta, tos y, en casos graves, confusión o pérdida de conocimiento.

En caso de experimentar una reacción así, se debe acudir al médico con urgencia.

Finalmente, descarta las que presenten signos de descomposición o moho, pues su consumo también puede poner en riesgo la salud.

Recuerda que una fruta en buen estado presenta un color intenso en la piel, textura firme y olor agradable.

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