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Zacatecas.— En medio de los operativos para decomisar cámaras de videovigilancia en los espacios públicos, habitantes de algunos municipios de Zacatecas denunciaron que las corporaciones estatales quitaron cámaras de videovigilancia de sus negocios y hasta de viviendas.
“Llegaron arrancando las cámaras sin ningún aviso, de manera prepotente, agresivos y hasta intimidando por preguntar a qué se debía que las retiraran (…) son los policías foráneos, los de la mentada FRIZ [Grupo de élite de corte militar], y para evitar problemas ya ni fuimos a reclamar los aparatos”, relatan algunos de los afectados que pidieron omitir sus nombres.
Algunos comerciantes que tienen sus negocios en el municipio de Guadalupe dijeron a EL UNIVERSAL que entienden la estrategia de seguridad del gobierno estatal para desarticular a los grupos de la delincuencia organizada, pero consideran que los elementos policiales deberían ser más sensibles con la gente cuando realicen esos operativos y no caer en los excesos.
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Además, consideran que con esta medida también se deja desprotegida a la ciudadanía, al señalar que las cámaras que colocan dentro y fuera de sus negocios son para cuidar su patrimonio.
“Entre más cámaras haya en las calles debería ser mejor para la propia autoridad, son más ojos que vigilamos. Quitar las cámaras a diestra y siniestra, sin investigar a fondo, creemos que beneficia más a los criminales, a menos que los policías también no quieran ser grabados en actos indebidos”, dicen.
Uno de los entrevistados, con un pequeño negocio en una colonia con un área muy comercial, relata que desde hace más de un año colocó varias cámaras debido a que su negocio registró un asalto a mano armada, así que optó por instalarlas.
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Admite que se le hizo fácil colocar una cámara en un poste que estaba muy pegado a la fachada de su negocio, y asegura que estaba enfocada a la entrada, porque así veía quién entraba a su tienda, pero a simple vista se podía apreciar que los cables iban a dar a su negocio.
Relata que a principios de este año llegaron a la calle de su negocio unas patrullas y una grúa, y de pronto vio que los policías estatales arrancaron esa cámara y otra más que estaba afuera de su fachada.
Dijo que salió para identificarse y preguntar por qué retiraban sus cámaras: “Ni lo hubiera hecho, luego, luego me dijeron que ni la hiciera de pedo porque si me ponía al brinco me llevaban detenido, porque estaba cometiendo un delito y que seguramente yo le trabajaba al crimen, así que mejor me metí”.