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Oaxaca.— “Cuando fueron mis hijos a la escuela dejaron de hablar mi idioma; ahora, ya no hablo con casi nadie porque los de mi edad ya murieron casi todos”, narra Hermelinda Navarro Méndez de 100 años, y una de las últimas hablantes del zapoteco de San Antonio de la Cal, Oaxaca.
La lengua zapoteca de este municipio es una de las 62 variantes dialectales del zapoteco, uno de los 68 idiomas que habla la población de comunidades originarias en México. Sin embargo, en San Antonio de la Cal sólo quedan entre 10 y 15 personas de edad avanzada hablantes de esta lengua.
Hermelinda recuerda que antes todo era diferente, las personas se dedicaban a las minas de cal, a arar la tierra, a cultivar la tierra para maíz y frijol. En aquellos tiempos que rememora Hermelinda es cuando vivían sus padres, su esposo, sus compañeras y compañeros de generación, vecinas, vecinos y personas con los que se comunicaba en zapoteco. Ahora sólo recuerdos le quedan y habla puro “castilla”, dice.
San Antonio de la Cal es uno de los municipios más grandes y cercanos a la capital oaxaqueña, con más de 26 mil 282 habitantes. Mientras fue creciendo, la lengua materna se fue muriendo y con ella las personas que lo hablan.
“Las lenguas se pierden no de un día para otro, tampoco se pierden porque los hablantes, como un ejercicio de libertad, hayan decidido ya no hablar más su idioma; se pierde por políticas lingüísticas inadecuadas del pasado, se pierde por el hostigamiento que sufrieron los hablantes”, expone el escritor, historiador, traductor y lingüista zapoteco Víctor Cata, también director del Instituto de Lenguas Originarias de Oaxaca (Ileo).
Luis Dionicio Ruiz Martínez de 83 años, otro de los últimos hablantes, cuenta que ahora ya no tiene con quién hablar su lengua, “mi señora murió en 2009, hablábamos entre nosotros. Los chamacos sí lo entienden, pero para hablar ya no, es un poco difícil. Es una tristeza para nuestro pueblo”, dice.
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Dejan de hablarlo
Cuando se le preguntó a Hermelinda y a don Luis con quién hablan su idioma, sus ojos se llenaron de nostalgia; entonces, don Luis comenta que de vez en cuando se encuentra con alguien de su generación y conversa, pero casi no pasa. “Una vez fui a Santa Inés Yatzeche, ahí todos los niños hablan el zapoteco, jugando, así como lo hacíamos antes”, dice emocionado.
Cuando Hermelinda intenta hablar su lengua, las personas le dicen: “No comprendemos ese idioma, quién sabe qué habla usted. Mis hijos medio me contestan porque entienden poco, pero no lo hablan, desde que fueron a la escuela. Antes, mi papá, mi mamá, mis hermanas, todos hablábamos el idioma, ahora ya no”, insiste.
Al respecto, Luis también resalta: “Puro zapoteco hablábamos con mi mamá y papá, pero cuando íbamos a la escuela, lo dejamos de hablar. Cuando murió mi papá en 1992 hablábamos puro zapoteco”.

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Víctor Cata explica que cuando se empezaron a excluir las lenguas indígenas, hace más de 100 años, todo el gobierno y todas las instituciones se abocaron al proceso de castellanización desde lo educativo, económico, social, religioso para desalojar las lenguas de la memoria de los pueblos originarios. “Se llevó a cabo un plan sistemático, constante y permanente”.
Entonces se puso en el centro la lengua española como lengua de conocimiento, de civilización, desarrollo y de unidad nacional, lo que afectó considerablemente a las lenguas originarias.
En extinción
Aunque la lengua zapoteca es la más hablada en Oaxaca, 33.6% de la población indígena del estado, es decir, poco más de 400 mil hablantes, en San Antonio de la Cal el zapoteco está casi extinto, pues sólo quedan entre 10 y 15 hablantes, aunque el ILEO registró únicamente cuatro en 2025.
De las 62 variantes dialectales del zapoteco, al menos 18 identificadas por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) en la región Valles Centrales, tienen un grado de riesgo de desaparición, de acuerdo a la misma institución.
Entre las variantes con muy alto riesgo de desaparición están el zapoteco de San Felipe Tejalápam (tizá), el cual se considera como moribunda al contar con apenas 50 hablantes en 14 localidades.
El zapoteco de Mixtepec, con 14 hablantes; zapoteco de Asunción Tlacolulita, 53 hablantes en dos localidades. El de Valles, oeste, con 211 hablantes en 23 localidades, y el de Valles, centro, con apenas 257 hablantes. Así como zapoteco de Valles, del noroeste, bajó con mil 128 hablantes en 15 comunidades, por mencionar algunos.
Don Luis dice que su “idioma”, su lengua materna, ya no tiene esperanza, “si hubiera alguna escuela para enseñarles, pero a mi edad ya no puedo. De mi generación ya nomás quedamos unos tres. El tiempo está cambiando”, finalizó.
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