Guadalajara.— La ciudad tiene resaca y se nota: la zona de la glorieta de La Minerva, que desde el 18 de junio detonó definitivamente como el centro de los festejos mundialistas, huele a basura y orines, pero aún hay energía para la fiesta y vivir el partido entre España y Uruguay, el último del Mundial en Guadalajara.

La mañana sorprendió a algunos trasnochados cuando la Policía Vial y las cuadrillas de limpieza intentaban restablecer la normalidad en torno al monumento emblemático de la diosa de la sabiduría y la guerra; el concierto de Alejandro Fernández dejó al menos 50 toneladas de basura e incontables litros de alcohol derramados en las gargantas de miles que le dejaron seguir su cauce hasta las banquetas.

Mientras los vecinos se quejan de las complicaciones viales y la mugre, las autoridades siguen presumiendo otra noche “histórica” a la que —dicen— llegaron más de 250 mil personas.

En redes sociales los políticos presumen sus fotos en las primeras filas, mientras los desvelados que trabajan llegan como pueden; para quienes sólo viven de futbol hay tiempo para recuperarse porque el Fan Fest del centro tapatío abrirá hasta el mediodía.

Hace una semana se había presentado el grupo Maná con gran asistencia y, como si fuera competencia, se buscó esta semana superar la cifra con la Serenata más grande del mundo.

Pero el plato fuerte de ayer fue el último partido del Mundial en el Estadio Akron, en el papel es el juego más atractivo de la fase de grupos por el prestigio futbolístico de ambos países.

El rey de España llegó a la ciudad para presenciar el juego, las autoridades locales lo recibieron en el aeropuerto con música de mariachi y muchos se preguntan si viajó con su esposa (el chisme es parte de la fiesta), pues recuerdan que antes de ser reina vivió en esta ciudad con una beca de estudiante y trabajó como periodista.

Quienes fueron al estadio comenzaron su periplo desde las 14:00 horas, pero los cierres viales en la zona de la llamada última milla comenzaron desde las 11:00 horas; los estudiantes no acudieron a clases y para la mayoría fue el final oficial del ciclo escolar.

Minutos antes del inicio del partido el Fan Fest estuvo lleno, pero no fue la locura, en La Minerva siguen los trabajos para desmontar el escenario y las pantallas usadas en el concierto de la víspera y una lluvia ligera espanta a los pocos que deambulan curiosos.

“No está programado cerrar la circulación para transmitir el juego en las pantallas, a menos que llegue mucha gente; tal vez después del partido si vienen a festejar”, explica una de las agentes viales que vigila la zona.

Algunos bares y restaurantes de la zona de Chapultepec estuvieron llenos, pero no todos, hay disposición para el festejo, pero no hay fervor desmedido; en tanto en la Glorieta de las y los desaparecidos se manifiestan contra lo que ha invisibilizado este Mundial: gasto público excesivo, un problema serio de contaminación en el agua que llega a las casas y, por supuesto, la crisis de desapariciones que ya suman más de 16 mil en el estado.

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