Antes de que bandas como One Direction o BTS dominaran la conversación global; incluso antes de los Backstreet Boys, hubo una agrupación británica que entendió a la perfección el poder de una boy band: Take That.

Su historia, marcada por ascensos rápidos y rupturas públicas, es el eje de “Take That”, la nueva docuserie de Netflix y el que se recorren los 35 años de trayectoria del grupo formado en 1990.

El relato arranca lejos de los estadios y el éxito. Manchester es el punto de partida y también el territorio a conquistar: cinco jóvenes, Gary Barlow, Howard Donald, Mark Owen, Jason Orange y Robbie Williams, reunidos con la ambición de sonar en la radio, grabar discos y abrirse paso en una industria que todavía no hablaba de fandoms globales ni de fenómenos virales.

La serie avanza con el momento en que la fórmula funcionó. Las canciones conectaron con el público y la popularidad creció a una velocidad difícil de controlar; pero con la fama también llegaron los primeros choques internos, las expectativas externas y una exposición mediática que convirtió al grupo en noticia permanente.

El documental se detiene en las tensiones personales, los problemas de salud, las cargas emocionales y las adicciones de sus integrantes. El punto de quiebre llega a mediados de los noventa, cuando Williams abandona el grupo tras varios conflictos con Gary Barlow, episodio que marcó para siempre su historia.

Más que una cronología de éxitos, la serie funciona como un viaje por los claroscuros de una banda que sobrevivió a su propio fenómeno. Con material de archivo personal inédito y entrevistas actuales con todos los integrantes, incluido Robbie, el documental ofrece una mirada completa a una historia que sigue resonando.

¿Dónde ver?: Netflix

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